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El tabarete
Lo que no se vio
Alejandro Castañeda
~
20 de Abril del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Hasta seis agrupaciones debieron turnarse en la Plazuela de la Caja, con espacio reducido y pérdida de ganancias, por orden de los cuerpos de seguridad.

Zacatecas es un bastión de proyectos musicales de calidad y grandes expresiones artísticas, muestra de ello fue el pasado Festival Cultural donde el 70% de los expositores fueron zacatecanos, pero ¿Qué pasó con los artistas callejeros?, pues se les relegó y hubo censura.


En años anteriores la Avenida Hidalgo se llenaba de colectivos artísticos y grupos musicales que mostraban su proyecto a los transeúntes que se dirigían al foro principal, la Plaza de Armas.

La diversidad de expresiones era tan variada que sin una inversión del Instituto Zacatecano de Cultura, se daba un impulso al festival y estos artistas colaboraban para enaltecerlo ante los turistas y propios habitantes, que agradecían ese pasaje musical que se formaba.

Este año las cosas cambiaron y los policías relegaron a los músicos a la Plazuela de la Caja, los elementos  y alegaban que era por indicaciones de la alcaldesa Judit Guerrero, pues quería tener libre la calle.

Después, la alcaldesa aclaró que fueron disposiciones de las diversas corporaciones de seguridad, quienes quitaban a los músicos y los movían a la diminuta Plazuela de la Caja.

Los grupos se aglomeraron en dicho espacio a un costado del Portal de Rosales, donde llegaron a estar hasta seis agrupaciones, las cuales por obviedad no pudieron tocar al mismo tiempo por lo reducido del espacio.

De manera organizada se turnaron 30 minutos cada quien, para poder tocar, pero a las 7 de la tarde debían guardar silencio, pues en la Plazuela Miguel Auza comenzarían los espectáculos oficiales.

La censura llegó y algunas agrupaciones decidieron no presentarse para evitar problemas con la autoridad y los organizadores, otros más pelearon ese espacio para poder obtener algo de pesos para la autogestión de sus proyectos.

Sin duda debería revalorarse este otro factor del festival, darle pluralidad a la calle y al espacio público, ya que la calle es de todos, pues no sólo los restaurantes pueden apropiarse de un pedazo de plaza o de calle con la excusa de ser generadores de capital.