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Mesías purificador
Claudia Edith Anaya Mota
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25 de Abril del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




La corrupción, la corrupción política más específicamente, es una de las conductas que más lastima  y ofende a la ciudadanía de cualquier país, más allá de verlo como parte de la cultura o como conducta natural de la clase política, debemos luchar con todos los instrumentos que tengamos a la mano para erradicarla. Incluso no conformarnos con los elementos jurídicos de investigación y sanción, ir perfeccionando el andamiaje institucional para lograr inhibir y sancionar este mal. 
El sistema nacional anticorrupción es un buen instrumento pues nos permite entrar en la lógica de entender la necesidad de entretejer varios niveles y órganos de gobierno, para ir bloqueando en conjunto las intenciones de corruptelas, el sistema me parece buen instrumento pues en su lógica de actuación se entiende que erradicar la corrupción no es una tarea unipersonal, es más bien un trabajo colectivo, dónde el ciudadano tiene un papel fundamental.
Aunque ya tenemos varios meses con el sistema nacional anticorrupción aprobado, y nos encontramos en la etapa de implementación, las cosas no cambian por decreto de un día para otro, pero sí estamos viendo algunos cambios. Antes no veíamos terminar su carrera política a los exgobernadores en la prisión, ahora ya tenemos varios ejemplos y se verán más. Desafortunadamente también seguimos viendo más videos de escándalo de políticos de todos los partidos.
El día de ayer, el periódico El Universal, difundió un video de una diputada de Morena, que en una reunión clandestina recibe dinero para hacer entrega, según la conversación, al líder nacional del partido. No podemos asegurar que ese dinero le llegó al líder es cierto, pero lo que AMLO debe entender, es que él no puede asegurar que sus militantes son todos puros, incluso ha llegado a decir que quién milita en otro partido pero se cambia a Morena;  puede ser perdonado. 
Con esa visión AMLO solo hace lo que tanto critica a todos los demás, ofrecer impunidad a quien lo acompañe, debemos dejar esa visión de lado y entender que desafortunadamente la corrupción invadió por igual instituciones y partidos políticos. No podemos sanarla con el perdón purificador, hay que sancionar sin distingo.