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El Recreo
Que (ya) no nos gane el miedo
J. Luis Medina Lizalde
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22 de Junio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




La desaparición de tres policías municipales de Enrique Estada y uno de Nochistlán el pasado domingo,  puede interpretarse como mensaje de miedo dirigido a las nuevas  autoridades zacatecanas responsables del combate a la delincuencia, de  ser así, Alejandro Tello sería el tercer gobernante consecutivo que recibe el  siniestro mensaje atemorizante de parte de una delincuencia organizada que sabe leer  la situación política local  

 


Amalia García  recibió el  impactante  aviso de la presencia organizada, mediante artera emboscada perpetrada  contra un convoy que trasladaba reos de alta peligrosidad  desde la cárcel distrital de Tlaltenango,  y que fuera interceptado a la salida de Jerez a Tepetongo. 

 


  Esa masacre fue el inicio de una noche de terror, que se trasladó a la ciudad de Zacatecas y que provocó que la cúpula gubernamental se refugiara en las instalaciones de la Onceava Zona Militar con sede en el municipio de Guadalupe. 

 


El efecto de la sangrienta “presentación en sociedad” de las bandas sanguinarias, se manifestó a la hora del homenaje a los agentes masacrados en el auditorio de la Policía Ministerial, en voz de una conmocionada gobernadora que exhorto a la prudencia, en términos que fueron interpretados como una  contraproducente exhortación a que “mejor no se metieran en problemas”,  arguyendo que el combate al crimen organizado es  jurisdicción federal.

 


Miguel Alonso recibió el mensaje intimidatorio, mediante una emboscada que estuvo a punto de terminar con la vida del recién nombrado general Jesús Pinto, quien sufrió un devastador ataque  frente a Ciudad Administrativa, a la salida norte de la capital del estado,  que dejó un indeterminado número de muertos y totalmente destruido su vehículo blindado, la táctica criminal funcionó  en ambos casos

 

Fatídica combinación

El miedo es uno de los dos  instrumentos  de control de la situación de que dispone el crimen organizado, porque sabe que por muy poderosos que sea no puede contra un estado políticamente fuerte y una sociedad capaz de vencer sus temores e involucrarse en la lucha a favor del imperio de la ley. 


Los delincuentes son infinitamente débiles en todos los campos, en número de elementos, en entrenamiento, en armamento y logística  y no se diga en servicios de inteligencia. 


 Otro instrumento indispensable para  la existencia del crimen organizado es la corrupción de las instituciones públicas, sin este otro elemento no están en condiciones de sobrevivir como poder fáctico como  hasta ahora. 


         En los diez años de actividad criminal en  Zacatecas como parte del “efecto  cucaracha”,  el miedo y la corrupción fueron empleados con mucha eficacia, el gobierno local dejó todo en manos del gobierno federal.   


La Policía Federal, el Ejército y La Marina ocuparon la primera línea de fuego, la prensa local también fue eficazmente intimidada  y cuando menos en una ocasión forzada a publicar fotos de narcomantas,  la misma  UAZ  fue incapaz de alzar la voz  en defensa de alumnos, maestros y trabajadores  que simplemente se los llevaron sin devolverlos jamás.


Por corrupción o por miedo, muchas  familias de secuestrados y desaparecidos  han vivido estos diez años el infierno burocrático de la denuncia ante el ministerio público,  y han padecido la inacción policíaca.  Por corrupción o miedo la Comisión Estatal de Derechos Humanos en esta trágica década se concentra en casos menores y deja en al abandono a las víctimas de delito.


                  
 “El León no es como lo pintan” 

Así  quedó evidenciado cuando  habitantes de Villa Cárdenas, Municipio de Francisco  Murguía  (Nieves),  se organizaron para repeler a los malosos, cuando pretendían  que les entregaran las armas y el pueblo organizado les recibió a balazos, ocasionándoles  la muerte de un humilde policía de Trancoso   que en sus ratos libres  andaba de “maloso”,  quedando claro que los temibles criminales usan  jóvenes inexpertos en el uso de las armas y  tácticas de combate


 Los habitantes de Villanueva, en pleno apogeo de  extorsiones y secuestros se organizaron contra la pasividad de las autoridades, bloquearon carreteras y exigieron atención,  a partir de entonces y como consecuencia de la asignación al municipio de más elementos de seguridad estatales y federales se inició la tendencia a la baja de delitos de alto impacto. Lamentablemente, ambos casos son la  excepción y no la regla,  el temor  sigue imperando.


Lo cierto es que en muchos casos  las bandas usan adolescentes inexpertos  que se valen del miedo que ya nos infundieron.


 Una política local de seguridad pública  simultáneamente de prevención y de contención, además de empleos  e inclusión social en su más amplio sentido requiere de que sociedad y gobierno dominemos el miedo que nos inocularon,  que aprendamos que la  pobreza  de los de abajo  y la avaricia de los de arriba favorecen  los negocios del crimen organizado  


 Nos encontramos el lunes en El Recreo.