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El tabarete
Todo sobrevaloramos
Alejandro Castañeda
~
03 de Agosto del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Alejandro Castañeda / Lugares y personajes están en alta estima de la sociedad aunque su calidad y trabajo no lo merezca.

Vivimos en Zacatecas, un lugar histórico, turístico y con la abundancia de lugares sobrevalorados; no mentimos en eso, pues están en cada esquina, y los lectores de esta humilde columna no dejarán mentir.


Una vez más no diremos marcas, pero hay varios negocios, lugares y hasta personas que tienen ese estigma o don sin sentido de tener expectativas, pero que ya cuando los conoces se caen de la cumbre del top ten popular.


Desde sitios de comida que visitamos porque escuchamos que a un amigo le dijo su primo que esos tacos y esas tortas estaban buenísimas, y que además valían lo que costaban.


Ya después de las primeras mordidas y saboreadas caes en razón de que nada de eso era cierto, esos tacos dorados, esos tamales y esa birria no era lo que esperabas, y en vez de ponerlo en tu lista de lugares favoritos, se ganan un lugar en los lugares personales indeseables poco o nada recomendables.


Y es que últimamente abundan esos videobloggers, igual de sobrevalorados, que hacen videos para páginas con bastantes likes, pagan publicidad y pareciera que lo que dicen en sus 10 minutos de fama se vuelve verdad.


Lo mismo ocurre con los bares y cantinas, llevan cientos de años en el negocio, caen artistas, pseudoartistas, bandas posmo, intentos de músicos, fotógrafos contraluz y otros personajes, que nomás porque ponen a Bunbury ya son alternativos.


Esa fama mal echada les da la autoridad moral de dar las populares cervezas de gran tamaño, mejor conocidas como familiares o caguamas, al precio que se les da la gana, y los humildes siervos pagamos lo que sea con tal de estar en ese lugar cool.


No importa si el trato es malo, si el lugar huele a orines, si los vasos están sucios u otras cosas secundarias, todo sea por tener una foto en ese lugar, hacer check in y poder decir que se estuvo ahí.


También en el abanico zacatecano de cosas sobrevaloradas están los artistas locales, que aunque escriban, pinten, compongan o hagan circo y medio de mala calidad, pues caen en el agrado colectivo solo por ser del rancho.


Y ojalá que no haya tocado fibras sensibles y puedan leerme la próxima semana en este variado Tabarete del folclor.