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Muy noble y leal ciudad: artes y letras del Zacatecas virreinal
La América Socorrida por el Conde de Gávez
Salvador Lira
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07 de Agosto del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Grabado de la virgen de Guadalupe en la obra La América Socorrida...

Bruno Francisco Larrañaga fue un escritor que transitó entre las temáticas clásicas, con una profunda lectura de Virgilio. Su hermano, Rafael Larrañaga, tradujo en verso las obras del romano. Ambos fueron protagonistas de la polémica con Alzate, por la obra La Margileida, enfrentamiento entre el neoclasicismo y el barroco.

Bruno Francisco Larrañaga, al igual que su hermano, era un lector asiduo del latín. En 1786 publicó la obra La América socorrida en el gobierno del Excelentísimo señor don Bernardo de Gálvez, conde de Gálvez. Égloga dedicada a  María Santísima en su portentosa Imagen de Guadalupe…, impresa en la ciudad de México en la casa editorial de Felipe de Zúñiga y Ontiveros en la calle del Espíritu Santo.

La égloga se encuentra entre el género lírico y el género dramático, al componerse por parlamentos en versos. Son de temas amorosos, entre uno o varios pastores, en donde existe una emulación o idealización, según la jerarquía existente. Dentro de la Rueda de Virgilio, la égloga se encuentra en el apartado de la obra de Bucólicas: los personajes y elementos característicos son la vida del campo y el ideal el nivel más alto del organismo del poder.

En el caso de la égloga de Bruno Francisco Larrañaga se le dedica al virrey Bernardo de Gálvez, por la intervención de la virgen de Guadalupe en la hambruna de entre 1885-1886. Ya antes, el vizconde de Galvestón había tenido otros méritos políticos y militares, como en la campaña de la Guerra de los Siete Años o su gubernatura en los reinos de la Luisiana Occidental.

El asunto del texto son dos personajes. Melibeo, representando al reino de las Indias Occidentales, quien llora por las calamidades de 1785. La corte de México, representado por Tirito, ofrece el consuelo y explica el remedio que Dios propone en el gobierno de Bernardo de Gálvez. Ambos “pastores” dan gracias a su virrey, a Dios y a la virgen por los beneficios. El texto está escrito en latín y en castellano.

El intercambio de honores es un canto dialogado entre los personajes. Melibeo, las Indias Occidentales, canta:

Sagrada Madre, que a Jesús concibe,

Salve Virgen amada, siempre digna,

Dulcísima esperanza a los humanos,

Y consuelo, que Dios al hombre asigna:

Esos piadosos ojos soberanos

Vuelve a los que te ruegan afligidos […].

Tirito, la Corte de México, responde:

Tú, consuelo común de los cuidados,

De esta América Padre compasivo,

Sublime honor de España, y sus Soldados:

Ínclito SOLO Capitán activo,

Que anhelas más por el común provecho,

Que por el tuyo propio ejecutivo […].

Muchas églogas, en su parte latina, se componían por versos citados o referencias de autoridades grecolatinas. Bruno Francisco Larrañaga aclara al final que no puso las notas por lo menor del impreso.