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Memoria viva
Salvadora de los Santos, una mujer extraordinaria
Manuel González Ramírez
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09 de Agosto del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Portada de la biografía de salvadora de los santos, indígena otomí.

Para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer.

Soledad Gallego-Díaz

En esta ocasión les compartiré la semblanza de una mujer zacatecana que trascendió las fronteras del tiempo, pero que es desconocida en su tierra natal. Gozó de la reputación de santa y, por lo tanto, se constituyó en un verdadero ejemplo de vida para la sociedad novohispana del siglo 18, especialmente, para los indígenas de esta época.


Gracias a la doctora Dorothy Tanck de Estrada quien es investigadora del Colegio de México podemos enterarnos de la existencia de Salvadora de los Santos, una indígena otomí que nació en el mineral de Fresnillo, Zacatecas en el año de 1701.


En ese lugar transcurrió su infancia y al cumplir los doce años de edad se fue a vivir a San Juan del Río y más tarde se trasladó a Querétaro. Precisamente en esta última ciudad fue donde conoció a varias mujeres que tenían aspiraciones por la vida contemplativa, particularmente, las de la Orden de las Carmelitas.


La joven Salvadora de los Santos se unió a ellas en 1736 y fue una de las primeras mujeres indígenas admitidas en una orden religiosa de la Nueva España.


Esto ocurrió el mismo año en el que tuvo lugar el fatídico incendio de la Parroquia Mayor (hoy Catedral Basílica) de la ciudad de Zacatecas por el que los retablos del interior, así como las muy veneradas e históricas imágenes de Nuestra Señora de los Zacatecas y del Santo Cristo de la Parroquia, quedaron reducidos a cenizas. 


A partir de esa fecha Salvadora comenzó a colaborar con las religiosas Carmelitas como ayudante de la casa así como en la búsqueda de donativos para sostener a los miembros de la comunidad, trabajo que realizó durante 26 años.


Cuenta su biógrafo, el padre jesuita Antonio de Paredes (1691-1767), que cuando Salvadora realizaba sus recorridos por el Bajío para pedir limosna, aprovechaba su estancia en cada población para prestar ayuda y cuidar de los enfermos.


El padre Paredes también asegura que Salvadora de los Santos en ocasiones sanaba a los enfermos con sus oraciones. Era una mujer sencilla, abnegada y carismática que trataba con suma amabilidad a todos por igual, buenos y malos, para ella no había distingos, todas las personas merecían sus atenciones y respeto.


Por estas razones se fue ganando la admiración de toda la gente que la conocía. Con el objeto de que no se perdiera con el tiempo la vida ejemplar de la hermana Salvadora, quien ya gozaba de la reputación de santa, el padre Paredes se dedicó a escribir su biografía.


Este documento fue publicado bajo el título de Carta edificante en que el padre Antonio de Paredes de la extinguida Compañía de Jesús, refiere la vida ejemplar de la hermana Salvadora de los Santos, india otomí, que imprimen las parcialidades de san Juan y de Santiago de la capital de México, y la dedican al excelentísimo señor don Matías de Gálvez, teniente general de los reales ejércitos de Su Majestad, virrey, gobernador y capitán general de esta Nueva España, presidente de la Real Audiencia de ésta […].


Se realizaron dos ediciones, la primera en 1784 y la segunda en 1791. Cada una tuvo un tiraje de mil ejemplares cuya obra de impresión fue patrocinada por los dirigentes indígenas de la Ciudad de México.


La impresión de la obra se hizo con la finalidad de utilizarla en las escuelas como libro de texto para promover una orientación educativa que resaltara, entre los alumnos indígenas, las virtudes de un ilustre antepasado y fortaleciera la identidad étnica y cohesión social de los indios.


Se distribuyó gratuitamente (1784-1814) en las 13 escuelas y 12 amigas que las parcialidades indígenas de Tlatelolco y Tenochtitlan sostenían en 14 pueblos con dinero de las cajas de comunidad. Según la doctora Dorothy Tanck de Estrada, se trata del primer libro de texto gratuito en México.


Es posible que cuando Salvadora de los Santos disfrutaba de su infancia en las tierras zacatecanas que la vieron nacer, nunca imaginó que a pesar de su origen humilde y de su condición étnica llegaría a convertirse en una mujer tan admirada, incluso considerada como.


Tal vez nunca imaginó que su vida ejemplar sería publicada y serviría para elevar la autoestima, fortalecer la identidad y la cohesión de sus hermanos indígenas de finales del siglo 18. Y mucho menos cruzó por su mente que su biografía se convertiría en el primer libro de texto gratuito en la historia de nuestro país.


Esto es sólo una primicia de la vida y la obra de Salvadora de los Santos. En breve le daremos a conocer más detalles biográficos de esta mujer extraordinaria.

*Cronista de Zacatecas