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Fenaza 2017
Diego Silveti, el príncipe heredero de una dinastía
Isabel Medellín
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12 de Septiembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Imagen / El matador participará en la próxima corrida de feria, el 16 de septiembre.

Para Diego, hombre de mirada tranquila y sonrisa afable, ser torero es una vocación que Dios te da, que llega así te apellides Silveti, Rivera, Sánchez o Armillita, y que quien busca trascender en el mundo de la tauromaquia debe desarrollarla por cuenta propia.

Aunque –reflexiona– a los vástagos de estas familias íconos del toreo mexicano, les tocó escuchar de toros desde niños “Y saber torear o aprender a jugar con un capote y una muleta antes de patear una pelota de futbol”.

El toreo –agrega– puede venir así tengas un apellido totalmente ajeno al mundo de los toros: simplemente traes ese llamado a ser.

En su caso, agradece a Dios el haberlo podido palpar por su papá, El Rey David; su tío Alejandro; su abuelo Juan Silveti Reinoso y su bisabuelo Juan Silveti Mañón.

En entrevista exclusiva para Imagen, señala que sería un error catastrófico evitar que los pequeños disfruten de la fiesta brava.

“Es algo que no debemos de permitir los taurinos, pues precisamente es en esa edad en la que surgen los sueños de los niños, los nuevos toreros, aficionados y ganaderos”.

Por eso, dice, debemos fomentar el que los niños vayan a los toros con clases prácticas y su acceso gratis a las plazas, por ejemplo, pues no hay nada más bonito –añade– que cuando un niño llega y le pide una oreja o un autógrafo, o cuando le dice que quiere ser como él.

“Ahí me doy cuenta que estoy dejando algo, que puedo hacer feliz a otras personas… es algo que de verdad merece la pena”.

Recuerda que, así como ahora un niño pudiera soñar con conocer a sus máximos ídolos, como Cristiano Ronaldo u Oribe Peralta, en su infancia él soñaba con ver a los Armillita, los Rivera o los Capetillo “Y por supuesto a mi papá, era mi máximo espejo”.

El joven espada se casó hace un par de meses con Maricruz González. La mayor cualidad que debe tener la esposa de un torero –asegura– debe ser el amor: “Cuando alguien te ama lo hace desde el fondo de su corazón y lo hace con esa conciencia de esperar lo mejor para el otro, y que haga lo que lo hace feliz”.

“Mi mamá -Laura del Bosque- se enamoró de mi padre de esa manera, siendo torero, y ahora que tengo una esposa ella lo hace igual”

Reconoce que ser pareja de un matador no es cosa fácil: "Es mucho tiempo fuera; de angustia y sufrimiento; de hospitales… el no pasar cumpleaños y otros momentos especiales”.

Empero, su esposa respeta lo que hace y es ahí –afirma– donde radica el cariño: en que ella lo deja hacer lo que lo hace lo hace feliz.

Por ahora su pensamiento está en el próximo fin de semana, pues forma parte del grupo de matadores que el 16 de septiembre lidiarán toros de Mimiahuapam en busca de lograr la mejor faena y ser premiado con el Escapulario de Plata.

La corrida del próximo sábado en Zacatecas, una tierra que considera “tan taurina”, le emociona pues la sabe importante; sin embargo, la presión por el triunfo o por merecer el máximo laurel del toreo zacatecano, no le significa una preocupación.

“Lo que quiero es expresar el toreo que siento para que puedan disfrutarlo los zacatecanos”.