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Historias de Lobos
Mi delito... no cooperar
Ivonne Nava García
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24 de Septiembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




La historia de las mujeres en prisión, sentenciadas por delitos en contra de la salud es una situación que prevalece. No importa edad ni condición social. Este caso es el de una mujer dedicada a sus hijos y a subsistir de su negocio propio, pero las circunstancias la llevaron a estar presa y a decidir culparse de un delito que no cometió, por salvar a su hijo de la prisión.

Una vida de desamor
“Mi vida no ha sido fácil. A la edad de 17 años inicie una relación de noviazgo que tuvo una duración de siete años y la cual terminó al momento de quedar embarazada de mi primer hijo. El ahorita tiene 21 años. Yo tuve muchos problemas con el padre de mi hijo al no querer reconocer su paternidad y asumir su responsabilidad. A pesar de que mis padres en un inicio se molestaron por este hecho siempre recibí apoyo moral y económico de parte de ellos.”


“Yo por mi parte asumí los roles de padre y madre hacia mi hijo. Yo trabajaba en el negocio familiar, ahí en la panadería. El padre de mi hijo en ningún momento durante el crecimiento y desarrollo de mi pequeño trato de tener un acercamiento. Siendo hasta la actualidad y porque mi hijo se encuentra formalmente preso por el mismo delito que yo es que este hombre ha mostrado interés”.


“Tiempo después conocí a otro hombre y yo creí, que el si era bueno, me embaracé pero resultó que no perduró debido a que a él es un tipo conflictivo, inestable y celoso. Por eso yo decidí terminar la relación a pesar de estar embarazada de mi segundo hijo. Esa parte de mi vida ha sido muy difícil, yo soy una mamá sola y así me las tengo que arreglar”.


Enfermedades
“Yo estoy enferma padezco presión arterial baja, y gastritis. Desde que mi detención e internamiento en el CE. RE. RE. SO. Comencé a manifestar síntomas somáticos y depresivos por lo que el personal médico psiquiátrico de aquí me recetó en un inicio 10 mg diarios de Diacepán, esto me tranquiliza, al menos puedo dormir”.


“Eran las siete y media de la tarde cuando llegó mi hijo a la farmacia y le dije vino Rodrigo, aquí están las pastillas me dejó la receta. Pero cuando ya se iba me dijo que quería otra caja y le dije que estaba bien. Yo le dije a mi hijo si vino, Rodrigo nada más me pidió una y me dejo una receta, pero si te trae otra receta le das otra caja, si no nada más una y él me dijo -sí mamá-, me salí de la farmacia y me fui con una vecina”.


A los diez minutos me gritan "te hablan" y les dije "ahí voy", me vuelven a gritar y salí me estaban esperando enfrente con mi hijo que estaba entre dos personas con una expresión que nunca le había visto, me fui hacia él y me detuvieron yo voltee y le dije: joven que pasa, y me respondió: cállate el hocico no nos faltes al respeto…, subieron primero a mi hijo y me dijo uno: ahora sí, ya te cargo tu pinche madre, y le pregunté que habíamos hecho mi hijo y yo y él me respondió que si yo no decía que vendía “eso” nunca iba a ver a mi hijo, que iba a estar de 15 a 20 años encerrada.”


Me amenazaban
 Cuando nos subimos al carro, el mentado comandante me dijo “ya vez por no cooperar… nos llevaron a la ministerial y hablaron con otro ministerial que venía con el que mi hijo le entregó las pastillas en la farmacia (Rodrigo)”, cuando nos bajaron, me repitió  “ya vez por no cooperar te va a cargar la chingada y ya sabes si no dices que tu traías las pastillas ya sabes lo que le va a pasar a tu hijo…” y yo le mencione que a mi hijo no le hicieran nada, no nos dejaron hablar con nadie.


“Nos llevaron como animales al matadero y a la persona que detuvieron con nosotros (Rodrigo) lo metieron y tuvieron mucha comunicación con él, los ministeriales le dijeron “tú no te apures tu declárate adicto y sales al rato o mañana…”, en todo momento me hablaban a gritos y con groserías. Metieron el carro de reversa para subirnos y cuando íbamos ahí me dijeron “te va a llevar la chingada si no declaras que tu vendías las pastillas…” ellos dicen que yo traía una caja de pastillas que yo me las saqué de la bolsa del pantalón y se las entregue y yo vi la caja en el juzgado y estaba íntegra yo no les pregunté que pastillas”.


Yo me di cuenta que golpearon a mi hijo, cuando estábamos en la ministerial, le hablé a mi hijo y le pregunté “¿cómo estás mi hijo?” Y me respondió “bien”, pero lo oía que lloraba y me decía que no tenía nada. Cuando fuimos a declarar me di cuenta de que también a mi hijo lo habían amenazado con hacerme algo a mi si no declaraba lo que le ordenaban y me comentó “mamá me pegaron…”, fueron tres días en la ministerial ni comimos ni dormimos, ahí les dejamos su comida; cuando mi hijo me dijo que lo habían golpeado ya no me quiso decir nada”.

Me decían que cooperara
Antes de traernos se oían dos que eran chilangos con unas hojas de máquina en la mano fueron primero conmigo y me dijeron “a ver señora queremos saber cómo pasaron las cosas…” y yo les respondí “mire señor yo ya di mi declaración, no tengo porque dar más”  y me dijo “ya vez por no cooperar te va a llevar tu chingada madre, eso te pasa por no cooperar, si cooperaras, ya hubieras salido, pero como no quieres hablar, ya te dije que te va a llevar la chingada…”, se fueron con mi hijo y yo les dije que él no tenía nada que declarar y me respondió “usted cállese, no tiene porque hablar por él…” y mi hijo les dijo  “no, yo ya declaré”, y cuando iban por el pasillo dijo: “no, estos hijos de la chingada no quisieron hablar…”


Ya cuando nos traían para acá, cuando se pararon a dejar a mi hijo, me dijo el ministerial “¿cuántos años tienes?” Y le respondí “45 años” y me dijo “fíjate cuantos años tienes, cuando salgas de aquí, no vas a servir ni pal perro…”.

Gente muy fría, ni siquiera nos volteaban a ver
Yo pensaba en ese momento cuando me detuvieron a mi hijo y para mí, que era injusto esto, yo recuerdo que dije “sí, sí las conozco y sí las vendía”, pero si yo trabajaba en una farmacia, como nos las iba a conocer, estaba un disque licenciado y luego una licenciada que estaba sentada al otro lado mío, muy cruzada de piernas y no cruzó palabras conmigo, si me la ponen en frente no se ni quien es, la siguiente declaración fue en el juzgado pero no me acuerdo cuanto tiempo había pasado yo estaba igual solo pensaba que no le hicieran nada a mi hijo.


Yo me eché la culpa por defender a mi hijo, porque yo sabía, que lo habían amenazado y golpeado… recordar cómo nos detuvieron, es lo que más daño me ha hecho, no puedo olvidar las caras de esas personas cuando los vi. En el juzgado les dije véanme a la cara, digan la verdad, digan cómo pasaron las cosas, se están llevando a una familia, yo solo les pido que digan la verdad, y ellos no decían nada solo se agachaban y jugaba uno con sus lentes, el comandante fue el que golpeo a mi hijo él me dijo quién era… mi hijo nunca me dio problemas, estoy orgullosa de él porque hasta ahorita no ha agarrado ningún vicio.


Mi hijo sigue en la cárcel, a mí me liberaron, pero mi hijo tendrá que cumplir la condena mía, somos inocentes, no sé porque nos hicieron esto, pero yo no descansaré hasta ver a mi hijo libre otra vez.