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Muy noble y leal ciudad: artes y letras del Zacatecas virreinal
Sermón por las almas del purgatorio
Salvador Lira
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02 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Portada del sermón de fray Manuel Antonio de Pozas.

Las ideas sobre los niveles cósmicos en Occidente fueron elementos reelaborados en el traspasar del pensamiento y los movimientos culturales. En la Edad Media únicamente se creía en el posicionamiento de dos espacios, cielo e infierno. Esta concepción fue cambiando poco a poco.

La transición del Medioevo a la Edad Moderna fue el punto clave para entender e identificar un sitio intermedio, en donde ciertos culpables podían, mediante el sufrir, pagar la condena y ascender.

La Commedia de Dante Alighieri expone tal sentir, aún y cuando el asunto no era ratificado por autoridades eclesiásticas. No será hasta el Concilio de Trento cuando se justifique y ratifique el lugar del Purgatorio, como zona intermedia de purificación-purgación de los pecados.

El creyente podía hacer votos y oraciones para que esas almas salieran de dicho espacio y ascendieran al Empíreo Inmóvil.

El Sermón fúnebre, que en el aniversario de difuntos que en su capítulo provincial hace la provincia de N. S. P. S. FRANCISCO DE ZACATECAS… es un texto que se inserta en las súplicas discursivas por las almas del purgatorio.

Fue dictado el 11 de noviembre de 1782, en el convento capitular de San Luis Potosí, como pretexto de una reunión capitular. Lo dijo el fraile Manuel Antonio de Pazos, predicador general y custodio de la provincia. Fue dedicado a San Francisco y a don Bernabé Cosío, síndico del convento; e impreso en México por la Imprenta de los Herederos de José de Jáuregui, en la calle de San Bernardo en 1783. 

La idea del sermón conjuga el oficio del predicador, la lucha contra el demonio y el deseo por liberar a las almas del purgatorio. Para ello, se utiliza una imagen del Antiguo testamento, la guerra, Hanon y el sitio de Jericó. El concepto de Manuel Antonio de Pazos es:

 

¿Pues si los Religiosos no somos otra cosa, que un Pueblo escogido de Dios, que en fuerza de nuestro ministerio, que es ser, no sólo para nosotros, sino para nuestros próximos, mandados por David, o por nuestros Superiores, a tratar con las gentes, para darles el pésame de sus culpas y consolarlos con las unciones de la gracia? ¿Si Hanon es el Demonio, que irritado por esto, procura mediante esta sociedad, infamarnos, debilitándonos en nuestros estado, y cercenándonos los talares y vergonzosas vestiduras de nuestra profesión, haciéndonos caer en algunas faltas, que después de la muerte es preciso losas purguemos en Jericó, o el Purgatorio, hasta que reintegrada nuestra inocencia, o damos lograr las satisfacciones de la gloria? Y finalmente, ¿si Jericó significa nuestra mortalidad, y el Purgatorio, según el sentido de los Padres, en donde están las Almas de los fieles aguardando con nuestras oraciones una ayuda para ser de Dios (como pensó el Apóstol) unas Ciudades exaltadas?

 

*Escritor e investigador