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De mis apuntes
El servicio telefónico y sus operadoras
Carlos López Gámez
~
21 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Antes de adentrarnos en el ayer para recordar aunque sea por instantes al sistema telefónico del siglo 20, demando de usted acepte mis disculpas si omito nombre de alguna de las telefonistas de esta ciudad minera. Jamás nos perdonaríamos si no se les mencionara en estas líneas, porque ellas y los diversos sistemas de comunicación telefónica durante los últimos y recientes tiempos son parte de la historia de Fresnillo.

Lo que enseguida narraré surgió no hace muchos años de una amena conversación que tuviéramos con la señora Celia Segura. Ella gentilmente nos relata con visible emoción sus vivencias que guardó siempre al recordar desde sus primeros año , lo que ocurría en la calle Santa Ana donde se erigió su casa materna, la cual lamentablemente cayó por la demoledora piqueta. Ella nos recibió junto a familiares en su nuevo domicilio por la calle Morales.

Por cierto, sus recuerdos, de la casa de la familia siempre brotaban conforme se desarrollaba la plática. Nos decía con nostalgia que la antigua casona de Santa Ana siempre la llevaría en su mente y corazón.

La conversación fluía conforme se abordaban diversos temas, uno tras otro y así llegamos a la época de cuando ella se desempeñó como operadora del servicio de telefonía local.

No tan solo citaba los nombres de quienes eran sus compañeras frente al conmutador, su conversación nos llevó a los números telefónicos existentes en este Mineral y desde luego nombre de los usuarios.

Nos ilustraba cada vez que describía los diversos sistemas para comunicar a los usuarios locales a las llamadas “largas distancias”. Entre otras cosas nos describía los distintos aparatos en servicio, como por ejemplo aquellos a los cuales se les descolgaba el auricular y luego se giraba una manivela que en el conmutador de la central timbraba y encendía un diminuto foquillo. Al contestar la operadora en turno decía: “central, a qué número desea comunicarse”.

Enseguida el solicitante de la llamada mencionaba el número del aparato al que deseaba comunicarse. En caso de “estar ocupado” la operadora así lo expresaba para luego añadir “llame por favor más tarde”. Aclara que si era sumamente importante  se podía interrumpir la comunicación  del aparato en servicio. De las llamadas de larga distancia era muy complicado porque se tenía hacer enlaces con otras centrales, por ejemplo hasta de León.

Después llegaron los aparatos con disco giratorio que llevó a la disminución de operadoras. Otro de los novedosos sistemas, los teléfonos que se enlazaban entre sí con oprimir botones numerados  hasta llegar a su digitalización y los sorprendentes teléfonos inteligentes.

En una pausa de su emotiva disertación, la señora Celia nos menciona con nostalgia a quienes mayormente recordó como sus compañeras, entre ellas a Lucía, Rosy y Pachita Caraza. Desde luego no olvida a Carmelita Carrillo, Oralia Zavala, Pilar Robles y María Ortega. La operadora del conmutador de la empresa minera era Julia Menchaca.

Enseguida nos proporciona una relación en la cual aparecen nombres de los suscriptores, inclusive el número de su aparato telefónico. Se enumera de esa manera la forma en que se desarrollaba la sociedad de acuerdo con la existencia de sus comercios, servicios, instituciones diversas y hasta la incipiente industria.

De un directorio de aquellos tiempos extractamos lo siguiente: para hablar por Lada se marcaban los números 01,02 y 03. Luego aparecían otros, por ejemplo el número 10 correspondía a la oficina de la Secretaría de Hacienda ; el 11 al Banco Mercantil de Zacatecas; el 13 correspondía al Hotel Familiar; el 14 al Casa Blanca y el 15 al Huerta.

Otros suscriptores eran Cine México con el número 40, el 25 correspondía a la estación XEMA. Don J. Refugio Dévora tenía el número 34, la Inspección de Policía el 48; el 52 correspondía a l hospital Hidalgo, con el 45 podían llamar a la oficina de Telégrafos, mientras que la tienda de abarrotes La Nacional  contaba con el número 30 y contestaba el señor José Manuel Rivera; el 22 comunicaba con la tienda El Correo de México.

Nuestra relación comprendía más de 200 suscriptores. Entre otros: el 199 de la casa particular de Guillermo Errecalde. Rafael Yee tenía el número 175 y para llamar al Colegio Patria se comunicaban al 172. Ómnibus de México tenía el número 169 y el Sanatorio Moderno el 168.

Recabamos otros números y nombres de los usuarios del servicio telefónico entre ellos mencionaremos a Manuel Cabral  quien contestaba el teléfono número 136; el doctor Efrén Correa Magallanes tenía el 152; el taller del señor Juan Antonio Casas Torres contaba con el número 156.

De esta breve relatoría solo rescatamos unas cuantas referencias. Agradecemos a quien nos compartió la información relativa al servicio telefónico local.