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Historias de Lobos
Mi delito... no tiene nombre
Ivonne Nava García
~
29 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Un hombre de 38, mantiene en constante zozobra a su familia. Este hombre en actitud sistemática es proclive a inflingir violencia familiar en contra de sus hijos y esposa. Sin embargo, esta violencia traspasó completamente la barrera de la cordura y humanidad, dañando a su hija de una manera cruel e incomprensible. La mamá de esta pequeña por su parte había vivido una historia de dolor. Historia que fue repetida en su hija.


La voz de la mamá

Nuestra relación al inicio era de mucho amor, yo me refugie en él porque a mí me violaron cuando yo era una niña, fue mi padrastro, pero a mí no me creyeron, mi mamá dijo que yo era una mentirosa y ese hombre siguió violándome. Yo le tenía mucho miedo y crecí con mucho dolor porque mi mamá no me creía. 


Cuando ese hombre llegaba del trabajo besaba a mi mamá y se me quedaba viendo como burlándose. Me decía que yo no era de su sangre y que por eso me usaba. Yo casi estoy segura de que mi mamá si se daba cuenta porque a veces me violaba cuando mi mamá estaba en la casa. 


Mi mamá me decía “te habla tu padrastro ve ándale antes de que se enoje”, yo le respondía que no y me contestaba mi mamá, “que vayas porque si no te mato”. Yo iba y le gritaba a mi mamá, porque ese viejo me hacía mucho daño. Me hacía cosas que me dolían mucho, muchísimo. 


Lo conocí

Fui creciendo y lo conocí nos gustamos luego, luego. Él se me declaró y yo tenía mucho miedo de que otro hombre me tocara. Yo le platiqué lo que me había pasado y él se mostró muy comprensivo conmigo. Me dijo que me iba a sacar de ahí y que ya nadie me iba a ser daño. 


Yo tenía 14 años y él tenía 17. Nos casamos y salí embarazada. De ahí noté un cambio. Empezó a tomar mucho. Nunca nos faltó dinero, porque él, lo que sea, es muy trabajador y responsable. 


Pero yo si percibí el cambio. Como yo engordé mucho se empezó a alejar de mí. Ya no teníamos intimidad tan seguido. Aun así, tuvimos cinco hijos, uno tras otro. Para cuando yo tenía 22 años ya tenía cinco hijos. Ahí fue cuando el empezó a portarse violento conmigo. Llegaba el viernes y empezaba a tomar, le seguía el sábado y para la madrugada que llegaba siempre estaba muy enojado. Me decía que yo le había arruinado la vida. Que lo había llenado de hijos y que yo parecía una cerda con sus lechones. Me pegaba y luego me usaba a fuerzas. 


La niña empezó a cambiar
Yo empecé a ver que mi niña la más grandecita que en ese entonces tenía 5 años, empezó a cambiar mucho. La veía que cada vez hablaba menos y cuando llegaba su papá le daba mucho gusto, pero con miedo. Yo creí que era porque había entrado el kínder y porque se daba cuenta de que su papá me pegaba. Nunca me imaginé ni vi nada. Hasta ahora 10 años después yo no sé cómo pude estar tan ciega.


Las cosas siguieron igual, borracheras, golpes pleitos. Luego nos reconciliábamos y me decía que lo perdonara que ya iba a cambiar. A mí nunca se me hizo raro que le pidiera perdón a la niña, se le hincaba y le decía perdóname mi hijita, no lo vuelvo a hacer, no sé qué me pasa, estoy enfermo, ya no te voy a hacer daño. Y mi hija lo abrazaba porque lo quería mucho. 


Creí que cambiaría

Así continuaron las cosas, yo ponía la fe en que él iba a cambiar, que iba a recapacitar, pero no fue así. Pasaron 10 años, de vivir lo mismo. Me animé a dejarlo, me fui con mis hijos a la casa de mis papás, ya no aguanté más porque el casi me mata de la última golpiza que me dio, me mando al hospital, me golpeó con una silla en la cabeza y casi me mata porque caí en la escalera.


No estaba mi hija la mayor, por eso había sido el pleito, mi hija ya empezaba a andar de novia y yo le había dado permiso de ir con el muchacho a dar una vuelta. Cuando llegó su papá y me preguntó por ella, yo le dije que nuestra pequeña ya estaba creciendo que ya se estaba haciendo una mujercita y que le había dado permiso de salir con un muchacho.


Se enfureció como nunca lo había visto, casi bufaba. Gritaba que me iba a matar que como me atrevía, que esa niña era de él, que nadie se la iba a andar tocando. Los niños gritaban mucho, lloraban y solo vi cuando el agarró la silla, solo le alcancé a decir perdóname no me mates y ya no supe nada más.


Solo sé, que los vecinos fueron, porque los niños salieron gritando que me había caído de las escaleras, pero él ya se había ido. Me llevaron al hospital civil, salí de milagro, estaba embarazada y lo perdí.


Lo dejé

Me fui con mis hijos. Llegué solo por la ropa de los niños, iba mi padrastro, ese que me violaba, mi mamá y mi hermano. No tenía opción o me iba con ellos o me quedaba y me mataba.


Al mes exactamente regresó este hombre, llegó a la casa y me estuvo pidiendo perdón, me dijo que ya no lo iba a volver a hacer. Que se iba a meter a alcohólicos anónimos que iba a cambiar, que todos seríamos otra vez felices.


La buscaba

Hasta ese día supe que mi hija estuvo en contacto con él porque iba a buscarla a la escuela. A él ya lo andaba buscando la policía porque yo le puse denuncia cuando me mando al hospital. Yo no lo quería denunciar porque es el padre de mis hijos, pero los doctores le hablaron al Ministerio Público.


Estuvo suplicando que lo perdonáramos, fue varios días a la casa, pero yo ya no podía seguir así. Si me preocupaba mucho como iba yo a mantener a mis hijos. Pero estaba segura de que no regresaba con él. Fue un mes de que iba a vernos y logró convencer a mi hija la más grande de que se fuera con él.


La voz de su hija

Yo quiero mucho a mi papi, yo sé que él está mal y le tengo mucha lástima. Sí me regresé con él, es porque me dijo que iba a cambiar, que ya no nos iba a lastimar y que yo era toda su vida. Me dijo también que yo era su princesa y qué sin mí, su vida ya no valía nada. Qué si lo dejaba, mejor se iba a dar un tiro en la cabeza.


El me empezó a tocar cuando yo tenía 5 años, me acuerdo muy bien porque fue poquito tiempo después de que yo entrara en el kínder. También me acuerdo muy bien porque yo me empecé a hacer pipí en la cama. 


Nos dormíamos en un mismo cuarto y a mí me ponían un colchón entre la cama de mis papás y la cama de mis hermanos. El empezó a hacerlo bajando solo la mano cuando mi mamá estaba dormida. Me tocaba y yo solo sentía que se sacudía mucho la cama de él. Yo creía que eso estaba bien. Yo creía que eso así era. 


Un día cuando mi mamá se fue al hospital, por que ya iba a nacer mi hermanita la más chiquita. Mi papá fue a la casa por la ropa y yo estaba sentadita en la cama viendo la tele. Le dijo a mi tía que me estaba cuidando que fuera a la tienda y cuando se fue me besó en la boca muy feo, me metió la lengua y a mí me dio mucho asco. 


Cuando hizo eso metió su mano debajo de mi ropita y yo sentí muy feo me dolió mucho y mi papá me seguía besando y movía sus dedos mucho. En eso llegó mi tía y mi papá se apartó de mí. 
Mi papá dejó de molestarme porque después de que mi mamá llegó a mí me empezaron a dar como ataques. Pero a mí me daban cuando yo veía a mi papá o se me acercaba. Estuve en tratamiento como tres años, y en ese tiempo mi papá no me hizo nada.


Yo fui creciendo y mi papá comenzó otra vez a tocarme. Yo lo perdonaba porque cuando lo hacía estaba borracho y luego me pedía perdón. 


Esta vez que mi mamá lo dejó yo tenía mucho miedo por mi papá, porque él me dijo que se iba a matar y por eso me regresé con él.


Cuando llegamos a la casa él estaba muy contento, me dijo que iba a la tienda a comprar para hacer de comer. Regresó ya muy tarde, yo ya me había dormido. No lo sentí cuando llegó. Se metió a mi cama y me tocaba yo le decía que no que él había prometido cambiar. 


No me hizo caso, me decía que yo era su niña, que era de él que ningún cabrón me tendría antes de él se subió arriba de mi me agarró muy fuerte de los brazos y me violó.


Yo no sé qué hacer, porque él no sabe lo que hace cuando toma, yo lo quiero mucho, pero eso no se le hace a una hija. Sé que lo van a meter a la cárcel, porque nos ha hecho mucho daño.