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Memoria viva
Crónica de dos congresos de cronistas en España (segunda y última parte)
Manuel González Ramírez
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01 de Noviembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Don Francisco Tenamaztle fue recordado en estos congresos.

En la entrega anterior mencionamos que el jueves 5 de octubre de 2017, la delegación mexicana disfrutó de una cálida recepción y de un intercambio cultural en La Bañeza, León, España.

Y que al día siguiente se efectuó el acto protocolario de inauguración del 43 Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales y I Hispano-mexicano de Cronistas, que tuvieron como escenario el Ayuntamiento de León, donde autoridades civiles y de la Junta Rectora de los cronistas españoles manifestaron su solidaridad con el pueblo mexicano, tras el sismo del pasado 19 de septiembre.

Gesto que se agradeció a nombre de nuestros hermanos mexicanos, en particular, de las familias afectadas.

El sábado 7 de octubre se lleó a a cabo la lectura de las 59 ponencias inscritas en el salón del antiguo Palacio Conde Luna.

El orden de presentación se determinó mediante un sorteo. A las 11 de la mañana en punto dio principio la jornada académica con la ponencia “Tenamaztle… entre México y España”, a cargo del cronista de Zacatecas, quien a través de ese medio se le rindió un homenaje póstumo a ese caudillo indígena, al cumplirse 461 años de su muerte en Valladolid, España, donde también reposan sus restos.

Cuando se pronunciaron las primeras palabras del texto, un tambor de guerra empezó a sonar en las afueras del recinto.

Y en ese mismo instante, por la puerta del salón apareció un personaje que portaba un taparrabos y lucía un penacho. Representaba a Tenamaztle. Ingresó despacio por el pasillo izquierdo ante la mirada atónita de los congresistas que de inmediato sacaron sus cámaras y celulares para tomarle fotografías.

El personaje avanzó hasta la mesa de lecturas, mirando con asombro la fisonomía arquitectónica del lugar y a toda esa gente que le resultaba desconocida.

Se detuvo un instante frente a los congresistas. Los miró de frente y luego salió sin apuro por el otro pasillo del salón. La lectura de la ponencia terminó cinco minutos después. El tambor se siguió escuchando hasta que la última palabra fue pronunciada. 

Y de esa manera se recordó a quien hoy en día es considerado como un precursor de la defensa de los derechos humanos. 

Es importante señalar que este trabajo fue dedicado a la memoria del maestro Roberto Ramos Dávila, quien fuera cronista del Estado de Zacatecas y su capital, a 30 años de haber fundado la asociación estatal de cronistas y 40 de la asociación nacional de este gremio.

El tercer lugar en el orden de presentación de trabajos le correspondió a la maestra Martha Ortega Cantabrana, cronista de Chiconcuac, Estado de México; a los pocos minutos le siguió el maestro Isidro Aparicio Cruz, cronista adjunto de Ojocaliente, Zacatecas.

Más adelante escuchamos las ponencias del maestro Alejandro Contla Carmona, cronista de Texcoco, Estado de México; Hernán Farías Gómez, cronista de Rayones y del ingeniero Leopoldo Espinosa Benavides, cronista de Monterrey, ambos del estado de Nuevo León.

Ellos fueron los integrantes de la delegación mexicana que se inscribieron, participaron y permanecieron durante toda la agenda de los congresos.

Por supuesto que hubo un par de recesos durante la ardua jornada académica de ese sábado.

El primero de ellos ocurrió a la 1 de la tarde y fue para realizar un fabuloso recorrido por los vestigios arqueológicos y el Centro de Interpretación León Romano, ya que esta ciudad debe sus orígenes a los primeros campamentos y posteriores asentamientos de legiones romanas que se registraron hace dos mil años.

De tal manera que León es una ciudad bimilenaria. Una ciudad con muchísima historia. El segundo receso fue utilizado para compartir el pan y la sal en la planta alta del claustro de la Real Colegiata de San Isidoro, en cuyo marco de convivencia se rindieron sendos homenajes. El primero de ellos, a los maestros Martha Ortega Cantabrana y Alejandro Contla Carmona, por dedicar 40 años de sus vidas a las crónica nacional en México.

El segundo fue una sorpresa fuera de programa: un homenaje póstumo al historiador zacatecano Eugenio del Hoyo Cabrera. Los cronistas de Nuevo León (México) entregaron una de sus obras a don Antonio Luis Galiano Pérez, presidente de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (RAECO), quien anunció que con ese libro se inauguraba la Sección México de la biblioteca de la RAECO.

A la mañana siguiente, todos los congresistas tuvieron el privilegio de visitar el Museo de la Real Colegiata de San Isidoro y el panteón real. Una experiencia maravillosa, ya que a través de diversas obras de arte se conoció una parte fundamental del pasado medieval de León y de una parte esencial de la historia de España y Europa. Luego vendría otra gran sorpresa para los participantes: la celebración de una misa en rito mozárabe que se celebró en la basílica de la Colegiata. Un verdadero viaje al pasado de este bellísimo rincón español.

Con un aire de nostalgia entre los asistentes se llevó a efecto la ceremonia de clausura en un bellísimo salón de la Real Colegiata. Donde hubo muestras de agradecimiento entre cronistas de México y España, quienes confiaron en que muy pronto habrían de encontrarse en una actividad similiar y en mantener los vínculos de intercambio y amistad. Después de una deliciosa comida y a manera de colofón, representantes de las delegaciones de ambos países, realizaron una excursión por la imponente cueva de Valporqueros, una maravilla de la naturaleza…

Hasta pronto, España. Muchas gracias y felicidades por este emotivo e histórico encuentro de cronistas.

Cronista de Zacatecas