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Historias de Lobos
Mi delito... no decir
Ivonne Nava García
~
26 de Noviembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Los delitos sexuales constituyen un problema social grave, cuya magnitud y consecuencias no nos atrevemos siquiera a vislumbrar ni a comprender.  Son de aquellos delitos que por sus características generalmente no tienen testigos y la única portadora de indicios y pruebas es la víctima. La que maneja un daño emocional permanente y de secuelas muy dolorosas. En esta historia una mujer no puede más con el dolor y decide quitarse la vida, su esposo la ayuda a tiempo rescatándola de la muerte y auxiliandola a que ella pudiera por fin hablar de los que le sucedió.


Solo 5 años
Todo comenzó cuando tenía 5 años. Mi padrastro empezó a manosearme todo mi cuerpo. Recuerdo que yo no hacía nada, porque me quedaba como paralizada, no me podía mover, me empezaba a poner helada. Yo no hacía nada ni gritaba, porque me daba miedo. 


Me amenazaba que si yo le decía algo a mi mamá la iba a matar. Recuerdo que mi hermano y yo a veces dormíamos en la misma cama, yo dormía del lado de la pared y mi hermano en la orilla. 
A veces llegaba mi padrastro y cambiaba a mi hermano del lado de la pared y que yo me acostara a la orilla de la cama. Mi padrastro en ocasiones se dormía en el piso en una colchoneta y en ocasiones con mi mamá en la cama en el mismo cuarto.

Cuando él hacía su cama en el suelo me jalaba hacia su colchoneta y me empezaba a desvestir. A mí me dolía mucho, porque fue así como abusó de mí la primera vez. Me dijo que no gritara. Después de eso me orinaba en la cama y yo creo que por lo mismo, porque antes de que me pasara esto de ser abusada sexualmente yo no me orinaba. 


Amenazas
No le dije nada a mi mamá porque él me tenía amenazada. También me decía que si le platicaba a mi mamá yo sería la culpable de que mi madre lo dejara y que mis medios hermanos se quedaran sin padre. 


Por eso yo no le decía nada a nadie. Me hizo muchas cosas muy feas y vulgares, porque todo eso fue desde que tenía 5 años y hasta después de haberme casado. Yo lo único que hacía era ponerme dura no gritaba y me quedaba dormida. 


En una ocasión mi mamá se despertó y me encontró con el pants y las pantaletas abajo. Le comenté que tal vez cuando fui al baño me quedé dormida así. Luego le preguntó a mi padrastro que porqué estaba con mi calzón abajo y él le dijo que no había pasado nada.  Pero mi mamá nunca se dio cuenta de que su marido me violaba. Lo hacía casi diario y a veces cada tercer día. 

En ocasiones al día siguiente de que me violaba me dejaba dinero en mi mochila para que no dijera nada a nadie. A mí me asustaba mucho cuando se acercaba. Siempre le tuve mucho miedo. Crecí con mucho miedo porque mi padrastro siempre me dijo que mataría a mi mamá si yo decía algo y como traía una pistola y un cuchillo yo pensaba que si lo iba a hacer.


Huir
Me case a la edad de 15 años yo ya no quería que él me siguiera violando más. Ya estaba desesperada, me daba mucho asco. Mi matrimonio ha sido lo mejor que me ha pasado, pero yo sé que yo no estaba bien y por eso teníamos muchos problemas. 


No me gustaba que me agarrara ya que yo recordaba lo que me había pasado antes, lo de violación. Me daba mucho miedo que me tocara. Aun así, yo cumplía como esposa.


Pero había problemas de celos porque mi esposo llegó a pensar que yo no quería que me tocara porque tenía a otro. 


Mi esposo no es malo. Los pleitos fueron tan fuertes que me llegó a golpear, sé que lo hizo porque no sabía que sucedía y yo tenía mucho miedo de decírselo.  


No se detuvo
Cuando me casé me fui a vivir a la casa de mis suegros. Para el primer embarazo me fue a preguntar que si el hijo que esperaba era de él o de mi marido. Yo sabía que era de mi esposo. Le dije que no me estuviera molestando que me dejara tranquila. Pero siguió molestando. 


Cuando tenía tres años de casada se metió a la casa de mis suegros. Yo estaba sola porque mi esposo se había ido a trabajar.  Otra vez me violó. Se burló de mí y me preguntó que si yo le iba a decir a mi esposo que él me había violado. Yo no le contesté nada solo estaba llorando. 
Mis suegros llegaron y vieron cuando mi padrastro salió de la casa. Mi suegra me vio que estaba llorando, pero no le dije porque no quería que hubiera problemas.
Atentar contra su vida


En el mes de junio intente quitarme la vida con unas pastillas para dormir. Me quede dormida, después de un rato mi esposo se dio cuenta, me llevó al hospital y me hicieron un lavado en el estómago. Al día siguiente que salí del hospital yo todavía me sentía mal física y emocionalmente.
 Otra vez, me quería morir. Lo intenté, golpeándome la cabeza con un martillo, porque lo que yo quería era morirme, por todo el abuso que sufrí desde chica. No se imagina lo que se siente, ni siquiera lo puedo describir. 


Tengo hijos y no es que no me importen, pero de repente ya no supe que hacer. Me ganaba la tristeza y la desesperación. Yo a nadie le había contado lo que me sucedió y creo que gracias a esto, o sea a que no me morí, es que todo se está aclarando.

Sé que no hice bien, pero no sabía qué hacer. Me arrepiento mucho de haber tratado de matarme, porque si me hubiera muerto, ¿que hubieran hecho mis hijos? Después de que quise quitarme la vida me recomendaron ir a terapia y fue hasta entonces que pude decirle a mi esposo lo que me había sucedido toda mi vida. Se lo conté todo. 


Tuve mucha suerte de que mi esposo se portara comprensivo conmigo. Me dijo que me apoyaría y que pronto estaríamos muy bien. 


Cuando conté todo, mi padrastro me dijo que para que hablaba, que por mi culpa mi mamá lo había dejado. Que nadie me creía que él me hubiera violado. Dijo que me iba a quedar sola sin mi familia, que no siguiera hablando más. 

No sé por qué me acusa 
Todo es falso, nada es cierto. Lo que si es cierto, es que yo a la fecha estoy casado con la mamá de ella. No es cierto que yo dormía en el piso en una colchoneta, me quedaba en una cama en el mismo cuarto, pero mi mujer a veces se quedaba con sus hijos y yo me quedaba solo en la cama.
Todo es mentira, no la amenazaba, menos le daba dinero por actos ilícitos, yo le daba dinero como a cualquier criatura. Todo eso está compuesto, no es cierto que yo cargaba una pistola chiquita y menos cuchillo.


Yo iba a visitarla a la casa de su esposo, iba a llevarles leche de liconsa, que yo compraba. Yo entraba a la casa como un familiar y les daba el saludo, les llevaba lo que podía. Lo que hacía, era dar vueltas porque la casa estaba cerca de la mía. 


Yo fui como algunas dos veces a darle una vuelta por buena gente.  Sí supe que se quiso suicidar, pero no supe por qué. Le reclamé eso de que me acusa. La cosa estuvo así. Le dije vengo en son de paz, no vengo a agredir, vengo a decirte nomás, que si no te fijaste donde iba a repercutir esto, nos pusiste a todos de punta, a toda la familia en contra, Dios te bendiga y me retiré. Y que Dios la perdone por todas las mentiras que dijo y si puede que me compruebe algo.