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Andanzas
Transporte público 2
Ricardo González
~
15 de Marzo del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Música de cumbias, algunos asientos quebrados, algunos vidrios grafiteados, algún vendedor o persona pidiendo para una enfermedad difícil, un olor a polvo que nunca se va; son algunas de las características de viajar en los autobuses de las rutas de transporte público en la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe.

Esta semana he usado las rutas de camiones de la ciudad debido a que mi auto tiene gripa. Una de las cosas que siempre he odiado de la mayoría de los autobuses es lo cerca que colocan cada asiento, mido 185 cm y eso provoca que no pueda estar bien sentado o tenga que ir hasta la última fila de asientos y sentarme justo en la silla que da al pasillo.

Ir sentado en cualquier asiento que esté después de las llantas traseras es un suplicio, el mentado gaseoducto dejó el tercer carril del bulevar hecho un mar de olas de chapopote. Subes, bajas, te contoneas y ni perderte en el teléfono puedes.

En el tramo Tres Cruces-Sauceda de la Borda, como ustedes bien lo saben hay en ambos lados del bulevar unos carriles de circulación lenta que están llenos de topes, monumentos al tope y más daños del gaseoducto, por tanto el viaje sigue con sus movidas, ya no digamos que al conductor se le escapa frenar en algún tope.

Uno de estos días tomé el autobús de Tierra y Libertad, pensando que ya se iría directo por el bulevar en dirección Zacatecas-centro, mi sorpresa fue un recorrido turístico por una zona entre Tierra y Libertad y Rincón Colonial, desarrollos urbanos que apenas comienzan a tener servicios básicos.

Me comienzan a surgir un mar de dudas ¿cómo es posible que la maraña de colonias que más necesitan de varias rutas sólo tenga una? ¿Por qué entre más pobre la colonia más viejo y descuidado el camión? ¿Por qué todas las rutas van al centro de Zacatecas? ¿Alguna vez alguien de Vialidad del Estado se ha replanteado las rutas?

Las personas que se mueven en ruta no son conscientes de que ayer se aprobaron unas cuestiones de la Ley de Seguridad Interior que faculta a la fuerza pública a utilizar medidas controvertidas sin una orden judicial. Les da pereza, enojo y desenfado los millones de pesos desviados en la estafa maestra.

Algo han de saber por redes sociales del fallecido físico Stephen Hawking, tal vez les surja un interés repentino y pasajero.

Las paradas de los camiones son feas, lúgubres, inaccesibles para personas con discapacidad, deprimentes. Mientras tanto las casas de los constructores de la ciudad siguen estando en una colonia rica, sin transporte público y con seguridad en la entrada.

¿Estamos condenados a vivir en una sociedad tan desigual?

*opinión@imagenzac.com.mx