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Memoria viva
Mauricio Magdaleno Cardona y el séptimo arte
Manuel González Ramírez
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21 de Marzo del 2018 05:00 hrs
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Cortesía / Magdaleno nació en Tabasco, Zacatecas
Cortesía / Magdaleno nació en Tabasco, Zacatecas

El escritor zacatecano Mauricio Magdaleno, en otra de sus facetas, actuó como todo profesionista ejemplar que está obligado a enseñar, a enseñar siempre, a compartir su ciencia y su experiencia, sin ocultar nada, con todos aquellos que van por la misma senda.  

Fue esta necesidad de enseñar, el deseo de compartir conocimiento y experiencias que lo llevó a ser pedagogo ilustre, un forjador de programas de enseñanza. 

Fue una guía y un ejemplo que le permitió labrar, pulir, dar forma y redondear a hombres superiores.
Por ello es importante destacar algunas de sus actividades académicas. Entre 1938 y 1941 escribe para la Universidad Nacional los estudios preliminares de varias obras clásicas en la Biblioteca del Estudiante Universitario.

En 1941, se inaugura una nueva etapa en su vida. Emilio El Indio Fernández, tras una búsqueda de entre los mejores escritores mexicanos, eligió a Mauricio Magdaleno para que escribiera guiones y adaptaciones cinematográficos.

El éxito fue tal que nuestro escritor zacatecano realizó 52 guiones para películas, entre ellas, verdaderas obras de arte y éxitos taquilleros del cine de oro nacional, y algunas de ellas figuran en la lista de las cien mejores películas de la historia del cine mexicano, entre cuyos títulos destacan: Flor silvestre, María Candelaria, Buganvilia, Río Escondido, Maclovia, Salón México y Pueblerina, entre otras.

Gracias a esta actividad literaria el nombre de Mauricio Magdaleno se ha ganado un lugar en la historia y es reconocido en el ámbito cinematógrafo, así como a lo largo y a lo ancho de la geografía mexicana y de todos los países del mundo hasta donde han llegado las películas donde tiene el crédito de guionista y adaptador. 

Sin embargo, también es ampliamente reconocido por su singular estilo y su capacidad descriptiva en las obras que surgieron de su genio creador, tan versátil, a tal grado que experimentó con magistrales resultados la novela, el ensayo, el periodismo, la dramaturgia, el cuento, la investigación histórica por cuyas obras ha conquistado la inmortalidad, y todas en su conjunto constituyen un valioso legado.

De igual forma, desde su juventud fue reconocida su probada capacidad a tal grado que le fueron conferidos diversos cargos públicos, relacionados con las bibliotecas, archivos y la educación.

Retornó en su madurez a la actividad política, resultando triunfador en la contienda electoral para senador de la República.

Esta es la síntesis de una vida fructífera, fascinante, interesante, que a lo largo de 80 años vivió un gran hombre que no conoció la tregua ni el desaliento. Siempre estuvo activo, laborioso, productivo.
Recorrió día tras día la empinada senda hasta la cima. Cuando el camino no existía lo construyó.

Los contratiempos y las vicisitudes nunca pusieron amargura en su alma, ni desaliento en su espíritu jamás, ni los llamados caballos de Atila, conducidos por la envidia, la ignorancia, la mezquindad y la deshonestidad hicieron mella en su espíritu.

Por todos estos méritos, y además por su espíritu universal y su compromiso con la historia, el arte y la literatura, y el servicio público que han sido ampliamente reconocidos en el país y en el extranjero, hoy el pueblo y la sociedad zacatecana, no permanecemos a la zaga de un merecido homenaje a don Mauricio Magdaleno Cardona.

El mejor homenaje que podemos otorgar a un personaje notable de la envergadura del maestro Mauricio, es rescatando y reuniendo toda su obra, es conociendo y difundiendo su legado, es leyendo cada una de sus producciones bibliográficas.

Cada vez que veamos una película cuyo guión o adaptación fueron escritas por él o cada vez que recorramos las páginas de alguna de sus obras, estará vivo Mauricio Magdaleno. 

Invitamos a las autoridades y a la sociedad entera, a que este homenaje no sea pasajero sino que represente el gran inicio de una campaña permanente para rescatar, conocer y difundir las vidas y obras de hombres, mujeres y jóvenes tan valiosos como el maestro Mauricio.

Tenemos en ellos una riqueza inmensa, incalculable que no ha sido descubierta ni valorada por la gran mayoría.

Los exhortamos a que juntos hagamos de Zacatecas y de México, un estado y un país de lectores. Comencemos con Mauricio Magdaleno, del cual tenemos demasiado que aprender, disfrutar y conocer.

Don Mauricio Magdaleno Cardona: nuestro recuerdo como signo de gratitud, aprecio y de los más sinceros sentimientos de admiración que te profesamos. Gracias por la herencia que nos has dejado… muchas gracias por todo ese resplandor que es un legado y un disfrute.

*Cronista de Zacatecas.