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Historias de Lobos
Mi delito... aceptar que me acompañara
Ivonne Nava García
~
15 de Abril del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




La ausencia o negligencia de los padres de familia es parte de los muchos factores que pueden incidir para que se cometa una violación o abuso sexual en contra de un menor de edad; esto no significa que sean malos padres o que incurran a propósito en el maltrato o negligencia. 

Los menores se ven vulnerables por no estar al cuidado de los padres, quienes en ocasiones se confían demasiado en que nada pasará. 

Esta es la historia de una joven que fue abusada sexualmente por un conocido. Inocentemente confió en él para que la acompañara y no volver sola a casa. Sin embargo, su vida cambio para siempre.

Una fiesta

Me dijo que iba a ir a una fiesta de XV años. Que se iba a ir con su amiga que vive cerca de la casa. Esos bailes siempre se acaban como a las 2 de la madrugada. 

Mi esposa y yo nos fuimos a dormir y mi hija se fue a la fiesta. Nunca oí nada. Quisiera haber escuchado algo, porque juro que salía y lo mataba. 

El traslado a casa

Ese día que pasó todo, estuvimos mi amiga y yo en una fiesta de XV años, ella es mi vecina. Ahí estuvimos bailando, pero no anduve de coqueta ni nada de eso con el muchacho. 

Es más, con él ni baile ni nada. Cuando ya nos íbamos eran las 2 de la mañana, nos encontramos a 2 muchachos, uno de ellos es el que me violó. Cuando salimos de la fiesta nos íbamos a regresar mi amiga y yo solas, caminando, porque no está lejos el auditorio de la calle en donde vivimos. 

Los muchachos nos dijeron que si nos acompañaban. Son del mismo rancho que nosotras. Más adelante de ahí este muchacho me dijo que él me llevaba a mi sola y nos separamos. No me pareció malo, porque no me iba diciendo cosas. Seguimos a pie y cuando llegamos a mi casa por atrás de un corral de borregas que se encuentra en mi casa, el muchacho se me dejó ir, me comenzó a tocar las piernas e intentar besarme a la fuerza. 

Me empujó hacia atrás y me tiró al suelo. Yo le decía que se calmara, que me dejara comencé a gritarle a mi papá. En ese momento me golpeó con el puño cerca del ojo izquierdo. Me dijo que me callara, que si no me callaba me iba a matar. Yo le dije mátame, de todas maneras, van a saber que tú fuiste. 

Me agarró del cuello para ahorcarme y me apretaba muy fuerte. Le hice señas que me dejara, cuando me soltó me dijo que si me iba a calmar, moví la cabeza para decirle que sí, le dije que ya no iba a gritar. 

Pero en cuanto me soltó, nuevamente le grité a mi papá. Yo pienso que mi papá no me escuchaba porque era muy noche y estaba dormido. Luego me dijo que si seguía gritando me mataba a mí y al que saliera. 

Me enseño una navaja y me dijo que mataría a toda mi familia y que iba a empezar con el que yo más quería.

Entre el estiércol

Estaba tirada en el corral de las borregas. Él estaba encima de mí, en ese momento se desabrochó el pantalón y se lo bajó con todo y ropa interior, yo traía falda y por eso a él se le hizo más fácil violarme. Lo hizo como por media hora y fue lo más horrible que yo hubiera vivido. 
Me mordía el cuello y el pecho, me apretaba el cuello. 

Cuando el tipo se me quitó de encima, me dijo que no fuera a decir nada porque él se encargaba de matar a mi familia y que me iba a seguir violando cuando él quisiera y luego me dijo que cuando nos viéramos lo tendría que tratar como si nada hubiera pasado, y que íbamos a decir que eran novios. 

Le dije que estaba bien con tal de que se fuera y me dejara. Se fue de ahí. Yo estaba toda llena de estiércol y me sentía sucia por lo que él me hizo, me dolía todo.

Denuncia

Días después de lo que pasó mi amiga fue a visitarme a mi casa pero yo no quería salir. Estaba muy triste y asustada. A ese sujeto si lo había visto como dos veces en la casa de mis hermanas las casadas de Rio Grande. Él es de ahí. 

Pero estaba asustada de que les hiciera algo a mis sobrinitas. Mi amiga me dijo que me veía muy mal, entonces le platiqué lo que sucedió. Mi amiga inmediatamente les dijo todo a mis papás. 

A mi papá casi le da un infarto porque yo soy la más chica de la casa y dijo que si lo hubiera agarrado lo mataba. Se quería ir en ese mismo momento a matarlo a Rio Grande, pero mi mamá no lo dejó, le dijo que mejor lo denunciáramos. 

Tuve suerte porque todavía se me veían las mordidas y los moretones que me hizo. Fueron muchos. 

Yo guardé la ropa para que mi mamá no la fuera a ver cuando la lavara, eso también sirvió mucho.

Embarazo 

Ya habían pasado 7 días de que me violó. Me dijeron que fuera al centro de salud a hacerme estudios para ver si no me había contagiado una enfermedad y si, fue por la suciedad de las borregas. 

Me dieron medicina y me dijeron que la pastilla del día después ya no me serviría que fuera en un mes para ver si no estaba embarazada.

Un mes después supe que estaba embarazada. Nunca había tenido relaciones sexuales. Yo no sabía que pensar. Me sentía muy triste porque acababa de entrar a la prepa. Yo no quería estar embarazada a esta edad.

Lo detuvieron

Para ese mismo tiempo detuvieron al tipo que me violó. El proceso penal seguía. Yo tenía que ir al juzgado y verlo para que no lo fueran a dejar ir. 

En una audiencia dijo que él quería reparar el daño que me hizo, casándose conmigo. Que lo perdonara, él decía que éramos novios, pero eso no es verdad. De eso se quiso agarrar todo el tiempo para que lo soltaran. 

Lo bueno fue que no le hicieron caso. Le dieron 12 años. Tuve a un niñito al que voy a querer y educar para que sea un hombre bueno.

Será muy difícil decirle quien es su papá si algún día me pregunta, pero espero que no tenga que decirle la verdad nunca. Para cuando el salga de la cárcel, ya no viviremos aquí, voy a rehacer mi vida.

Embarazo por violación

La violación afecta a la mujer en su integridad personal, social, sexual y existencial. Altera su historia y sus proyectos de vida y, cuando la víctima aún se encuentra en una etapa crítica, la confirmación del embarazo resultado de la misma se convierte en otro choque emocional intenso; en una crisis múltiple inevitable de soslayar, una explosión de padecimientos desestabilizadores. 

Así, el embarazo por violación, cuya incidencia es difícil de cuantificar, constituye una agresión a la esencia misma de cada mujer, un traumatismo y una herida a su existencia.