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Historias humanas
Juan Carlos Murillo, un orgulloso ladrillero
Ángel Martínez
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19 de Abril del 2018 08:52 hrs
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Ángel Martínez / Toda la familia de Juan se dedica a esta labor.
Ángel Martínez / El barro lo mezclan con los pies.
Ángel Martínez / Trabajan a pleno rayo del sol.
Ángel Martínez / Esta orgulloso de ser ladrillero.

FRESNILLO.- La  familia de Juan Carlos Murillo Maldonado es una de las 15 que hacen ladrillos  cerca de la carretera a Jerez, actividad que le enseñó a realizar su papá desde adolescente y que actualmente es la forma de sustento.

Justo cuando Juan Carlos pasaba los  ladrillos al horno, recordó cómo su papá le enseñó el oficio a los 15 años y que continuó en éste por la necesidad de llevar alimento a su hogar.

Son tres niños, quienes observan los trabajos de Juan Carlos, dos de ellos sus hijos y otro más su sobrino, que hasta intentan cargar un ladrillo para ayudar en la faena de los expertos.

“Mis hijos están chicos y los traigo para que conozcan, pero es muy pronto para saber si quieren aprender del oficio”, añadió.

El barro es la materia prima con la que trabajan y para batirlo utilizan sus pies; revuelven el barro bajo el incesante rayo del sol.

Luego les dan forma y los dejan al intemperie de tres a siete días para que se sequen; según el grosor del ladrillo que llegan a comercializar, cada ladrillo cuesta entre 2 pesos con 50 centavos y 3 pesos con 40 centavos.

Los trabajos comienzan a las 7 de la mañana y pueden dedicar la mayor parte del día, pues conforme a su reglamento pueden prender los hornos hasta la una de la tarde.

Parte del proceso de la creación del ladrillo es que permanezcan en el horno por más de ocho horas y suele ser por la tarde esta actividad para no afectar a la población que está en la mancha urbana.

Aunque al día realizan en cerca de 500 ladrillos, la cantidad que venden varía, ya que pueden pasar algunos días en los que no se venda ninguno y en ocasiones en un solo día pueden vender todos los que elaboraron.

Orgulloso de su trabajo, dijo que la mejor época de ventas en el año para ellos es cuando hay  lluvias, y la peor es en la temporada de calor, porque aumenta la oferta de este producto.

Juan Carlos explicó que hace algunos años, representantes de los ladrilleros buscaban beneficios ante las autoridades municipales y estatales para mejorar las condiciones que laboran; sin embargo, con el paso  de los años sólo quedaron en promesas.

A pesar de eso, él y su familia trabajan día a día para salir adelante realizando de manera artesanal los ladrillos que forman las casas de varios frenillenses.