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Jerezanos dan último adiós al padre Román
Redacción
~
07 de Mayo del 2018 17:36 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Lo recuerdan siempre pendiente sus feligreses para los que tenía un consejo y una palabra bondadosa.
Cortesía / Lo recuerdan siempre pendiente sus feligreses para los que tenía un consejo y una palabra bondadosa.
Cortesía / La multitud lo despidió con aplausos.
Cortesía / Noriega barceló otorgó la comunión.

Los Jerezanos dieron el último adiós al sacerdote  Alberto Román Pérez, quien desde el pasado domingo fue velado en el santuario de la Soledad, lugar en el que se celebró la misa  de cuerpo presente, en  la que participaron 40 sacerdotes dos diáconos y el obispo de Zacatecas monseñor Sigfredo Noriega.

El padre Román como le llamaban cariñosamente, fue sacerdote durante 71 años y  los últimos años de su vida sacerdotal sufrió de un padecimiento renal que le privo de la existencia a los 95 años de edad.

Los jerezanos lo recuerdan como un hombre de carácter fuerte, directo en sus comentarios pero de una gran ternura, siempre pendiente sus feligreses para los que tenía un consejo y una palabra bondadosa de aliento.

El joven Alberto Román nació en California Estados Unidos  en agosto de 1922, y tenía como oficio el ser zapatero y músico. Cuando llegó su vocación, época en la que era difícil ser sacerdote, tuvo que cambiar de seminario en dos ocasiones por la persecución que se vivía en aquellos años.

Inició sus estudios en el seminario de Teotatiche Jalisco, fue trasladado al seminario de Zacatecas y postreramente en Nuevo León, finalizó sus estudios en 1947 y fue ordenado como sacerdote en Zacatecas.

Su servicio religioso lo inicio en comunidades de Zacatecas, pero fue trasladado al Estado de México, donde estuvo 15 años, y más tarde regreso a Zacatecas, Jalisco y finalmente en Jerez en la parroquia de San José Obrero, que fue donde puso en marcha en el año 2002 un proyecto de una centro de rehabilitan para personas con adiciones el CIRAC. 

Después de su largo caminar, el sacerdote salió este lunes del Santuario de Nuestra Señora de la Soledad con  el aplauso de muchos de sus feligreses a los que dejó sembrada en su corazón la semilla de la fe y la esperanza.

Descanse en paz padre Román.