×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



En Santiaguillo intentan recuperarse después de la tragedia
Marcela Espino
~
10 de Mayo del 2018 05:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Marcela Espino / En algunos domicilios el agua alcanzó 90 centímetros de alto.
Marcela Espino / En algunas casas abrieron boquetes para que saliera el agua.
Marcela Espino / El agua tumbó el baño en un domicilio.
Marcela Espino / Están pendientes los trabajos de rehabilitación en las calles.

Familias en la comunidad Santiaguillo padecen los estragos de la tormenta que llegó a la localidad la noche del sábado.


Pese a que autoridades municipales recorrieron las calles el lunes, las familias quienes tuvieron mayor afectación no fueron visitadas ni alcanzaron a salir de sus domicilios por algún apoyo porque permanecieron en la limpieza de sus hogares.


Las mujeres de la localidad ven con tristeza las pérdidas materiales, pero celebran que ellas y sus hijos están con vida, tras la amarga noche.


Guillermina Berumen, madre de cuatro hijas, relató que la pesadilla que vivió en junio de 2013 se repitió este año.
Sin embargo, hace cinco años su esposo no se encontraba en el domicilio, por lo que pidió a gritos la ayuda de sus vecinos.


 En esta ocasión, él se lesionó al romper las bardas para que saliera el agua, pero el dolor no le impidió salir a trabajar este miércoles para llevar 180 pesos por día a sus seres queridos.


Su vivienda está cercano a un cauce natural y debido a que otras familias construyeron una barda que lo tapó, el agua que se acumula en partes altas de la localidad alcanza su casa, al igual que el unas cinco familias más.


La tormenta que duró unos 30 minutos provocó que el agua se acumulara en el interior de la casa de Guille, como la conocen los vecinos, mientras sus hijas veían con miedo cómo alcanzaba sus camas. 


Al escuchar sus gritos, los vecinos les apoyaron para abrir un agujero en la pared y permitir que el agua saliera, no sin antes arrastrar el refrigerador, su estufa y la ropa de la familia.


“Hasta sin zapatos nos quedamos, nuestra ropa ya no sirve, pero lo bueno es que estamos vivos”, refirió Guille.
Una jornada similar pasó Sara Castrejón, quien junto a su hija de 11 años vive en un cuarto a unos metros de con Guille, la familia de su hermano también resultó afectada por la acumulación de la lluvia.


En ambas viviendas optaron por hacer agujeros para desaguar sus habitaciones, pero las marcas del nivel de la lluvia superan los 90 centímetros y permanecen como testigos de la mala noche.


María Reyes Rodríguez vive a unos metros de estas familias, junto a su esposo Roberto, ambos de avanzada edad.
A consecuencia de la tormenta, se cayó el cuarto que utilizaban como sanitario y el agua alcanzó sus muebles, por lo que perdieron su ropa.


“En 40 años que tenemos en esta casa, nunca nos habíamos inundado, hasta que cerraron el arroyo”, aseguró María Reyes.


Las vecinas de la calle Pánfilo Natera expusieron que la historia que vivieron el fin de semana fue similar a la que ocurrió hace cinco años, por lo que piden que si autoridades se acercan para brindarles alguna ayuda lo hagan directamente con las familias y no con los representantes de los pobladores.


En recorrido de Imagen de Zacatecas por la comunidad, las madres de familia coincidieron en que no recibieron apoyos porque se encontraban trabajando en tratar de recuperar la normalidad.


“Yo tengo todo el remojadero en mi casa, mi ropa ya no sirve, pero sé que no falta quién nos dé un pantalón” dijo Manuela Adame.