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Las sentencias en México: errores y horrores
Excélsior
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10 de Mayo del 2018 09:29 hrs
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Liga Corta




Cortesía / México ha optado por el camino de aumentar penas, sin lograr su aplicación real.

CIUDAD DE MÉXICO.- Especialistas exhibieron los errores y horrores que el poder Legislativo ha introducido en el derecho penal, que convierte las leyes en letra muerta y genera la impunidad de los criminales, pues en México es más grave darle una nalgada a una mujer, que se castiga con 10 años de cárcel, que sacarle un ojo a una persona, pues se castiga con ocho años.

Además, las penas son tan exageradas que los jueces no las aplican y dejan en libertad al acusado, porque se legisla en materia penal, más “haciendo un uso irresponsable a través de la improvisación de tipos penales”, aseguró el subprocurador de Procesos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, Óscar Montes de Oca.

Durante la presentación del libro Tendencia Actual de la Política Criminal, de Virgilio Tanús, realizada en el Senado, pero sin la presencia de legisladores, Gerardo Laveaga, director general del Instituto Nacional de Ciencias Penales, lamentó que el Poder Legislativo quiera solucionar todo con el derecho penal y ahora se tienen penas tan altas que no inhiben los delitos, pero al no aplicarse por exageradas, provocan la impunidad. Relató que en el catálogo de tipos penales, es más castigado tocar a una mujer que sacarle el ojo a una persona.

Los especialistas destacaron que México ha optado por el camino de aumentar penas, sin lograr su aplicación real, como el catálogo de castigos contra la violencia hacia la mujer, donde las víctimas piden a los jueces que no encarcelen al marido golpeador, sino que ordene que las quiera.

“En el Código Penal del Distrito Federal dice: al que cometa abuso sexual se le castiga hasta con siete años. El abuso sexual es un acto sexual sin propósito de llegar a la cópula; entiéndase, una nalgada en el metro a una mujer o a un hombre, y se le da una nalgada en el Metro, y si es en el transporte público se aumenta hasta dos terceras partes. ¿Qué significa esto? Que por darle una nalgada a una persona en el Metro yo puedo ser acreedor de diez años de prisión; por sacarle un ojo a esa misma persona son nada más ocho años ¡eso es escandaloso! Por sacarle un ojo me castigan ocho años, pero una nalgada hasta con diez.

“He platicado con muchos jueces y les pregunto casi para abrir conversación: ¿señor juez, usted ha tenido estos casos? —‘Sí, varios, Gerardo’. —¿Oiga, señor juez, y usted ha condenado a alguien diez años por esto? Todos los jueces me han dicho, palabras más, palabras menos: ‘nunca, no me atrevería, no me podría ver al espejo después de condenar a esa persona diez años. Lo que hago es encontrar una pifia, diciendo ‘oiga, aquí no puso el sello; oiga, aquí no está llenado; oiga, aquí no acreditó bien la personalidad’, y dejo ir a la persona’”, relató Laviega.

El subprocurador Óscar Montes de Oca, en tanto, habló de lo complicado que resulta de castigar el tipo penal de violencia familiar, porque tiene 93 hipótesis jurídicas, “la que más me llama la atención es la violencia sicoemocional, que sanciona toda acción u omisión que puede consistir en prohibiciones, coacciones, condicionamiento, intimidación, insultos, amenazas, celotipia, desdén, indiferencia, descuido reiterado, chantaje, humillaciones, comparaciones destructivas, abandono, actitudes devaluatorias.

“Yo me pregunto qué es un desdén, cómo voy a acreditar yo como Ministerio Público, qué es un desdén, qué es una indiferencia. Muchos de nosotros ya estaríamos consignados (…) éstas son de acción, pero también por omisión, entonces ya no sé yo cómo sancionar o consignar a alguien por omisión de chantaje; la verdad no me da”, dijo.