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Historias humanas
Rosa todos los días sale con alegría a barrer las calles
Ángel Martínez
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06 de Junio del 2018 08:42 hrs
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Ángel Martínez / A pesar de algunas malas experiencias, Rosa disfruta mucho de su trabajo.
Ángel Martínez / Rosa tuvo que buscar trabajo para mejorar su economía.

FRESNILLO.- Desde hace ocho años, Rosa Meza Gallegos se desempeña como barrendera, también conocida como hormiguita, en el departamento de Limpieza, oficio que dijo realiza con gusto.

Justo cuando realiza sus labores en una de las calles de la zona Centro, doña Rosa recuerda que antes de dedicarse a ese trabajo, ella sólo se dedicaba al hogar; sin embargo la falta de recursos económicos la obligó a buscar un trabajo.

Explicó que a ella le gusta la limpieza en su hogar y le gusta más contribuir a que este limpia la ciudad; sin embargo, reconoce que no todo es sencillo, porque en ocasiones algunas personas no respetan la labor que realiza.

“A mí me gusta que esté limpio, aunque sea pobrecito, pero bien recogido y me gusta ver la calle limpia,  me da coraje cuando veo que pasan de los carros y avientan su basura,  uno se tiene que regresar a recoger, pero así es esto”, declaró.

Sin dejar de hacer las faenas de limpieza, la señora Rosa recordó que minutos antes de iniciar la plática con ella, le pidió a una mujer que cuando sacara la basura no la dejara cerca de los autos, debido a que esa acción imposibilitaba que la barriera, petición que no fue bien recibida por la ciudadana, y dijo que esta reacción es muy frecuente en su trabajo.

“Pese a muchas cosas a mí me gusta mi trabajo, de ahí saco para comer, me mantengo ocupada y se me pasa la mañana rápido”.

De sus tres hijos, doña Rosa vive con su hija y nieta en la colonia Francisco Villa, punto del cual sale todos los días a la presidencia municipal, donde le brindan la ruta de barrido que realizará durante las horas de trabajo.

La jornada laboral inicia desde las siete de la mañana para ella, y finaliza a la una de la tarde, horas en las que tiene que realizar el barrido bajo el sol o la lluvia, según la temporada.

“Nos dan una hora para comer el lonche de diez a once y luego volvemos al trabajo para terminar a la una de la tarde, nos mandan a diferentes zonas”, dijo.

Orgullosa de su oficio, afirma que continuará en éste mientras que tenga posibilidades,  recordó que de los ocho años que tiene como hormiguita, sólo ha faltado dos veces a su trabajo, principalmente porque se le acaba la pila a sus relojes y se queda dormida, pero fuera de esas dos ocasiones, ha dicho que acude con gusto todos los días a realizar esta enorme labor de mantener la ciudad limpia.