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Aficionado y viajero ciclista llega a Rusia para vivir el Mundial
Excélsior
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15 de Junio del 2018 19:03 hrs
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Excelsior / Matías Amaya no estará todo el Mundial "sólo estará 11 días en Rusia porque después de cumplirse esa fecha tomará rumbo a Qatar 2022".
Excelsior / Matías Amaya.
Excelsior / Matías Amaya.

CIUDAD DE MÉXICO.- El escritor uruguayo Eduardo Galeano, ferviente seguidor del futbol, inmortalizó la siguiente frase: “El futbol es la única religión que no tiene ateos” y una prueba fiel de ello es Matías Amaya, ferviente creyente de la pelota que un día tomó la primera bicicleta que le dieron sus papas a los siete años para seguir la ruta de su mayor pasión.

Hace cinco años, desde su natal San Juan, Argentina, tomó rumbo con destino a Brasil, donde tenía una cita con su primer mundial en 2014.

“Todo comenzó por una salida de 14 días, un pequeño viaje donde conocí a familias que vivían con muy poco y lo poco que tenían lo compartieron conmigo. De ahí tomé la decisión de no volver a casa con mis padres porque quería conocer más culturas y familias que ven la vida de manera diferente porque no se trata de dinero”, dijo.

“Después de un año y seis meses de viajar por toda América del sur llegué a Brasil, pude unir mis dos pasiones: el poder seguir viajando conociendo el mundo y el futbol, y dijo: por qué no intentar llegar a Rusia 2018. Así fue como continúe para el norte hasta llegar a Panamá donde tomé un avión para Madrid, España y me tomó dos años pedalear por Europa para llegar hasta Moscú”, agregó un Amaya que luce muy desmejorado por el arduo camino que tomó para cumplir su sueño.

Apasionado a este deporte desde que tiene uso de razón confesó a Excelsior que haber vivido su primer mundial en Brasil 2014 le cambió la vida y que esa experiencia le provocó esas impetuosas ganas de llegar a territorio ruso cuatro años después.

“La pasión por el futbol me lo transmitieron mis padres primero, después mis hermanos, pero cuando estuve en Brasil, ver tanta gente tan feliz por un juego y que un equipo o un himno pueda hacer llorar a una persona me llegó mucho. Lo que viví en Brasil fue algo único y después llegar acá después de tanto tiempo estoy más que feliz. Me gustaría compartir esta felicidad con mi familia, pero bueno no los tengo tan cerca, aunque los traigo en mi bicicleta día tras día”, apuntó.

Matías no conoce los límites y aunque vive de las donaciones y ayudas de la gente que lo ve pasar en su bicicleta, los 80 mil kilómetros que ya lleva en su espalda no han mermado sus ilusiones.

Tiene muy clara su filosofía de vida, vive para ser feliz sin saber lo que el mañana le deparará.  “Le puedo decir a toda la gente que si tienen un sueño o algo en la cabeza tienen que ir tras de ello o buscar su sueño, intentarlo una, dos o tres veces porque en el camino, si no se da, no es porque no lo intentaste. Mente y corazón están unidos, porque cuando se quiere se puede porque lo imposible sólo cuesta un poquito más.”, aseveró conmovido.

Hoy no tiene a nadie más que a su fiel compañera, su transporte multicolor lleno de recuerdos, de banderas, de fotos de sus familiares y de experiencias. “Se llama Libertad y es la primera bici que me regalaron mis papás en el año de 1990, pero con el paso del tiempo la he modificado y ahora pesa 90 kilos. Hemos pasado muchas cosas juntos, no pensé llegar a Rusia pero aquí estoy, lo logré.”, subrayó.

La policía no le permite subirse a su bicicleta cuando está en las inmediaciones de los estadios aquí en Rusia, y aunque muchos pensarían que después de tanto rodar entraría a ver a la Argentina de Messi, o a cualquier juego del Mundial, pero no es así. Matías no asistirá a ningún partido por dos razones: la primera porque no tiene donde dejar a su fiel compañera y la segunda es porque no gastaría el dinero que tiene para sobrevivir.

“No podría entrar nunca a un juego, están muy caros los boletos y en caso de algún día yo tuviera esa plata para gastar lo haría en vivir la vida y en seguir recorriendo el mundo no en un partido, mi pasión es grande, pero debo de ser realista con mi economía”, confesó.

Desde su llegada a Rusia la gente se le acerca para pedirle una foto o para conocer a detalle a su gran amiga Libertad, no para de abrazar y saludar a la gente lo que le ha ayudado para seguir en esta travesía ya que Matías lo tiene muy claro, sólo estará 11 días en Rusia porque después de cumplirse esa fecha tomará rumbo a Qatar 2022.