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Memoria viva
Un objeto personal del general Enrique Estrada
Manuel González Ramírez
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27 de Junio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / La caja de madera está en buen estado a pesar de su antigüedad.

Los cronistas realizamos diversas labores, entre otras, registrar datos del presente para que puedan servir de algo en el futuro, investigar hechos pasados para conocer mejor el presente, difundir los datos y conocimientos acumulados, así como rescatar y preservar todo aquello que represente un patrimonio cultural de nuestros pueblos.

En nuestro cotidiano transitar por la vida vamos recogiendo datos, documentos, fotografías y cualquier otro vestigio de los tiempos pretéritos. Muchas personas conocen nuestro quehacer y contribuyen al enriquecimiento de esos acervos que custodiamos los cronistas. Nunca falta un ciudadano generoso que aporte algo valioso. Tal es el caso de la más reciente adquisición de la Crónica de Zacatecas.

Hace muchos ayeres tuvimos la oportunidad de conocer a Óscar González Azuela, con quien hemos cultivado una valiosa amistad. Es de los pocos seres humanos de una sola pieza que aún prevalecen en este mundo. Está orgulloso de su cuna: Lagos de Moreno, Jalisco, de donde es cronista colegiado y presidente del Colegio de Cronistas de ese municipio emblemático y rico en historia.

Nuestro buen amigo Óscar es nieto del muy ilustre doctor y escritor laguense Mariano Azuela, autor de Los de abajo, una de las primeras novelas de la Revolución Mexicana y, que dicho sea de paso, en esa obra alude a sucesos, personajes y lugares del estado de Zacatecas, entre ellos, se menciona al general Pánfilo Natera y a la épica Batalla de Zacatecas de 1914.

Producto de esa amistad y de la confianza que nos ha obsequiado Óscar, siempre nos ha aportado cualquier cantidad de información valiosa de Zacatecas que él se encuentra en archivos y bibliotecas que procura para sus investigaciones. Ha sido muy generoso con Zacatecas y con otras entidades del país.

No obstante, hace unas semanas atrás nos sorprendió al momento en que nos daba la noticia de que tenía en sus manos un objeto que en vida le perteneciera el notable revolucionario zacatecano Enrique Estrada. Al mismo tiempo, nos dijo que sería entregado al estado de Zacatecas para su resguardo y posible exhibición.

Nosotros, de inmediato aceptamos el ofrecimiento y, en una ida a la Ciudad de México y tras disfrutar de un agradable desayuno en el restaurante del Hotel Catedral, nuestro amigo nos entregó el mencionado objeto. Se trata de una cartuchera de madera para balas de alta precisión para tiro al blanco, calibre 22.

En la sobremesa nos contó la historia de esa cajita. A principios del siglo 20, los generales Miguel M. Acosta Guajardo y Enrique Estrada Reynoso, al igual que el coronel ingeniero y artillero Ernesto Malda Monterde eran grandes amigos y asiduos practicantes del tiro de duelo en el Colegio Militar del que fue director el primero de ellos. En ocasiones se les sumaba el general Francisco Serrano en el campo de tiro.

En un correo electrónico que le envió el nieto de don Ernesto, Mario Hernández Malda a su amigo Óscar González Azuela, le explica el origen y valor de esa famosa cajita: “Un día, el general Estrada llevó unos cartuchos muy finos recién probados en las armas de competencia en los Estados Unidos, eran unos cartuchos muy precisos para tiro y eran muy contadas las cajitas de madera, creo que a México solamente llegaron dos, y una a manos de Estrada que se la obsequió a mi abuelo, también le regaló dos juegos de pistolas de duelo, unas eran francesas y otras eran alemanas, yo tuve la fortuna de aprender el duelo con esas pistolas en el año de 1949 en el stand de mi abuelo.

Lo importante de la cajita es que perteneció a un ex gobernador de Zacatecas, existe un municipio con su nombre. Y, que nunca se volvieron a construir en USA, con ese tipo de estuche por el alto costo”.

En ese mismo correo, Mario afirma que su abuelo Ernesto fue artillero del general Estrada, ya que los dos habían sido compañeros en el Colegio Militar, donde se conocieron. Con el paso de tiempo, esos dos amigos siguieron trabajando juntos, por ejemplo, cuando el general Estrada fue director de Ferrocarriles Nacionales, don Ernesto se encargó de la construcción de las vías que iban de la Ciudad de México a Morelia y Apatzingán.

Otro par de datos interesantes: don Ernesto Malda estuvo en la Batalla de Zacatecas del 23 de junio de 1914. Al mismo tiempo en el que estaba apuntando un cañón también escuchaba disparos muy cercanos.

En esos momentos, su asistente le estaba insistiendo que lo dejara disparar el cañón, a lo que don Ernesto accedió.

El asistente se montó sobre la imponente arma de fuego y en ese preciso instante una bala penetró en su cabeza. No cabía duda que ese proyectil iba dirigido al artillero, quien por azares del destino, salvó su vida, gracias a su asistente. Fue una de las muchas ocasiones en las que salió ileso de no pocas situaciones de peligro.

La cajita de cartuchos que una vez perteneció al general Enrique Estrada, pasó a manos de su amigo Ernesto Malda que tras su fallecimiento quedó como legado para su nieto Mario, quien a su vez se la entregó a su amigo Óscar para que le buscara un buen destino. Y, a su vez, Óscar, generoso y gran amigo de Zacatecas, decidió que ese objeto estuviera en el estado natal de su primer propietario.

El 22 de junio de 2018, la cartuchera fue puesta en exhibición en las salas de historia de Zacatecas del Palacio de Gobierno como parte del patrimonio histórico de nuestra entidad.

*Cronista de Zacatecas.