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Historias de Lobos
Mi delito... conocer a un muchacho en redes sociales
Ivonne Nava García
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29 de Julio del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / "Empezó a decirme que me sacara fotos sin ropa y se las enviara..."

Las redes sociales han cambiado completamente la manera de relacionarse de los jóvenes. La mayoría pasan horas hablando con personas que conocen en las redes sociales. Una chica de 15 años vivió una pesadilla según sus propias palabras. La inocencia de su edad la llevó a confiar plenamente en un muchacho que no resultó ser quien dijo. 

Él le hizo creer que era un jovencito de la misma edad, por lo que ella, ingenuamente, proporcionó todos sus datos, sin imaginar el miedo y angustia que esto le llegaría a causar.

Ella

Una jovencita de 15 años, de 1.65 metros, aproximadamente, de cabello castaño claro; no usa maquillaje, sólo brillo de labios, de facciones bonitas, pero con mucho miedo reflejado en sus ojos.

Se muestra en extremo asombrada por el impacto que tuvo en su familia saber que ella fue víctima de un sujeto sin escrúpulos y con todo el perfil de un agresor de tipo sexual.

Su historia

“Yo empecé a tener muchos amigos por Internet. Aceptaba amigos y quería tener mucho, me daban “like” a mis fotos y así los iba conociendo. Platicábamos de todo. 

Algunos nada más me platicaban de la escuela, de sus novias, yo les platicaba qué hacía yo y así, normal. 

Con él fue diferente porque me decía cosas muy bonitas. Me decía que él veía que yo era preciosa, le mandaba mis fotos. 

Me dijo que le decían “Mike”, que tenía 17 años y platicábamos normal como con cualquier muchacho.

Me contaba que él estaba solo, que no tenía papá y que su mamá trabajaba todo el día. Que con sus hermanos no se llevaba bien porque ya eran más grandes. 

Me dijo que estaba muy lastimado porque la que era su novia se había acostado con otro que era su amigo. Él me decía que necesitaba a una muchacha como yo, que fuera buena y decente. 

También me preguntó si yo era virgen. Cuando le dije que sí él se interesó más en mí. Me decía “muñequita” y eso me gustaba mucho.

Platicábamos en la tarde y a veces en la noche. Todo era muy normal como novios, porque también me pidió que yo fuera su novia. Así las cosas y nos hicimos novios.

Él me dijo que era de Guanajuato y me prometió venir a verme, quería que nos conociéramos más porque él tenía planes de casarse conmigo. 

A mí no me parecía nada malo cuando estábamos en mandando mensajes y como ya teníamos como tres semanas de ser novios, él me decía que yo le describiera como lo besaría, pero primero me preguntaba que cuantos muchachos me habían besado. 

Yo sólo había tenido un novio y eso a él le gustaba mucho, me decía que él me iba a enseñar y que así yo siempre lo iba a querer mucho.

Yo confiaba en él. También me mandaba fotos pero muy pocas, pero como era bien tierno conmigo yo sí lo estaba queriendo mucho.

Empezamos así, él me decía que me besaría poquito y muy lento y tiernamente, como si de verdad estuviera conmigo. 

Luego me decía que me acariciaría las manos y las mejillas, también el cabello, pero a mí no se me hacía nada malo y menos sospechoso. 

Yo le decía que lo quería mucho y cuando me iba a la escuela nada más estaba pensando en él y en todas las cosas que me escribía. Yo sí lo quería mucho y no me imaginaba todo lo malo que él era.

Yo me lo imaginaba, así como un poco más grande que yo, flaquito, pero con su espalda ancha porque él así me dijo que estaba. Me dijo que medía 1.75 metros y que pesaba 68 kilos, pero me decía que hacía mucho ejercicio y que jugaba fútbol americano. 

También me dijo que tenía su cabello quebradito y su nariz afilada y que sus ojos eran verdes pero en las fotos no se le notaban y su piel blanca pero que siempre estaba bronceado. 

Me dijo que le gustaba mucho la ropa Gap y de Aeropostale y yo me lo imaginaba muy guapo. Me dijo que usaba loción de Hugo Boss y ahí empezó todo.

Él también me preguntaba que yo que marca de ropa usaba. Como tenemos familia en Estados Unidos mis tíos siempre me han mandado mucha ropa de muchas marcas y perfumes. 

Yo no creía que fuera malo; él me empezó a preguntar eso de la ropa, luego me preguntaba la talla y jugábamos. 

Le decía que adivinara y él se hacía como que adivinaba y si me adivinaba me ponía castigos, que eran darle muchos besos cuando él viniera. 

Me decía que llevaba una libreta en donde anotaba todo lo que le gustaba que yo le dijera y que ahí también llevaba la cuenta de todos los besos que yo le debía.

Me dijo que en cuanto él cumpliera los 18 años iba a venir a pedir mi mano porque se quería casar conmigo. 

Luego de esto como me dijo que ya estábamos comprometidos y que yo sería su esposa y además tendríamos tres hijos, porque yo le dije que quería tener tres, me dijo que podíamos hacer muchas cosas”.

Las cosas cambiaron

“Así empezó a decirme que yo sola me acariciara como si fuera él y me iba diciendo como hacerle.

Me decía que me quitará la ropa interior y que me acariciara. Yo sí lo hacía porque confiaba plenamente en él. 

Luego empezó a decirme que me sacara fotos sin ropa y se las enviara, pero cuando eso pasó él ya sabía todo de mí. 

Sabía mi dirección, mis teléfonos. También sabía el nombre de la escuela, mis horarios, todo sabía.

Pero yo estaba muy enamorada de él. Mis amigas sí sabían y hasta se emocionaban mucho cuando les platicaba. 

Un día le platique a “Mike” que mis amigas ya querían conocerlo y él se enojó muchísimo. Me dijo que todo eso era sólo entre él y yo, que no le dijera nada a nadie porque lo iban a echar a perder metiéndome ideas en la cabeza. 

Me prohibió que yo le fuera a decir algo a mi familia. Yo no les decía nada porque me daba mucho miedo que me regañaran o ya no me dejaran usar el celular.

Me mandaba como páginas de pornografía de niñas o de muchachas como yo.

Le mandé las fotos y luego me empezó a decir cosas muy raras. Entonces me dijo que me quitara las pantaletas y las guardara en frasco de comida para bebé así sucias y que las dejara escondidas en un lugar de la plaza que me había dicho.

Eso ya no me empezó a gustar, porque luego me empezó a llamar por teléfono y ahí me di cuenta de que se le escuchaba la voz como de señor más grande. Y como que fingía la voz.

Luego siempre estaba como enojado. Cuando me llamaba se le escuchaba la respiración muy agitada y se le hacía la voz más ronca y me daba mucho miedo.

También me decía que me depilara mis partes íntimas y que todo eso también lo pusiera en un frasco de comida para bebé y lo dejará igual en un lugar que él me decía. 

Me empezó a dar mucho miedo porque ya me amenazaba con hacerle daño a la gente que yo quería y le dije a mi familia. 

Pusimos la denuncia y los policías ministeriales se estuvieron una semana en mi casa para rastrear la llamada. Fingían que eran gente de mi casa y ahí estaban de noche y de día.

Nos decían qué hacer y qué decir. Cuando él llamaba me decían los policías lo que debía decir, pero nada funcionó. Nunca lo pudieron agarrar, yo nunca supe quién era. 

Puede ser cualquier hombre. Aún tengo mucho miedo, jamás hago amistad con alguien a quien no conozco. 

Las terapias me ayudaron, pero siempre tendré la desconfianza de que algo vuelva a pasar o de que ese hombre me esté vigilando. 

Me aterra pensar que esto le pase a alguna niña o que de verdad pueda hacerles algo mucho más malo. Yo debí tenerle confianza a mi familia y decirles desde un principio lo que me pasaba. Jamás me imaginé que esto podría suceder”.

Internet y sus peligros

Hoy en día los chicos manejan la información de una manera poco prudente. Se ha generalizado que entre adolescentes se envían fotografías mostrando partes íntimas de sus cuerpos, (los famosos “packs”). 

A veces los papás estamos demasiados absortos en nuestras vidas o propios celulares que no nos damos cuenta de lo que hacen nuestros hijos, con quienes hablan o que contenido ven o envían. 

Internet puede ser muy benéfico, pero también es una puerta muy peligrosa para nuestros hijos. 

Por favor revisen los celulares de sus hijos, sus computadoras sus pertenencias, porque pueden estar exponiéndose a situaciones con consecuencias muy graves.