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Reflexiones
No etiquetar
Isabel Orendain
~
03 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Una de las cosas que hace grande a la persona es juzgar a cada persona como se debe sin prejuicios, ni malas intenciones y nunca haciéndonos las víctimas.

Es muy frecuente dentro de nuestro entorno ya sea en un grupo de amigos o en nuestras familias juzgar a otras personas, etiquetarlos y por cualquier cosita o defecto juzgarlos para siempre ; de una vez y por todas hay que decirle no a las etiquetas, no a los prejuicios ni a diagnósticos superficiales, hay que darnos cuenta que las personas somos diferentes y ser empáticos, es decir ponernos en el zapato del otro y darle la oportunidad de mostrarse tal cual es; dejemos  de generalizar y disfrutemos a cada persona con sus talentos, su dignidad y su originalidad.

El otro día estaba leyendo un artículo justamente de ésto y les paso lo que decía:
Vamos a tratar de desbaratar generalizaciones:
-No todos los de la derecha son elegantes, ni  los del izquierda fachosos, mal vestidos. 
-Ser burócrata no es sinónimo de trabajar poco.
-No todos los curas son pederastas. 
-No todos los políticos son corruptos, ni todos los sindicalistas descarados .
-No todos los de tu partido son honrados.
-No todos los gays son promiscuos. 
-Los jóvenes, por el mero hecho de serlo, no son más solidarios, comprometidos o generosos que los mayores y por la misma razón tampoco son más flojos, ni más vigorosos ni  más superficiales. 

-No todos los empresarios son explotadores, ni todos los trabajadores son víctimas de un sistema clasista.
-No todos los empresarios son dinámicos creadores de empleo, ni todos los asalariados son vagos holgazanes.
-Las rubias tampoco son tontas (de hecho muchas rubias no son realmente rubias ). 
-No todos los mexicanos son amables, ni todos los alemanes son fríos.
Hay que reflexionar y ver a los demás, principalmente a nuestra propia familia, sin las etiquetas que tanto nos afectan a todos pues qué tristeza que nos perdemos de la riqueza de su personalidad; debemos de tener la costumbre de verlos del modo como me gustaría que me vieran a mí , verlos con bondad con compasión.

 Hay que quitarnos las vendas y abrir nuestra mente y corazón para reflexionar cuáles etiquetas y generalizaciones usamos y ver qué pasaría si hoy las empezamos a quitar .