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Cuidemos la higiene mental
Gerardo Luna Tumoine
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14 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Hoy en día existe una excesiva propaganda de cuidar el cuerpo que está basada en una mercadotecnia de dietas y ejercicios, que lleva a enseñarnos como es la higiene física para proteger nuestra salud, pero también necesitamos algún tipo de higiene emocional, que incluya orientación sobre cómo abordar nuestras emociones destructivas, para que podamos estar mentalmente en forma. 

Sin embargo si nos preguntamos, si la educación moderna de nuestro país es un medio adecuado para garantizar que los individuos, las familias y las comunidades tengan higiene mental y sean felices, la respuesta es dudosa. Lo que se requiere es un enfoque más integral, que equilibre la orientación de la educación moderna hacia los objetivos materiales con una mayor atención a los valores internos que se anidan en la mente.

A pesar de los avances materiales, tecnológicos y científicos que vemos a nuestro alrededor, estamos pasando por una crisis emocional y creo que a la oración se le debe ayudar con la concentración porque por sí sola no es una manera efectiva de estabilizar al ser humano, lo más importante es lograr la propia paz mental. Para hacer eso se requiere conocimiento del funcionamiento de la mente y las emociones y una comprensión de la realidad. Lo que es crucial es entrenar la mente, porque de la misma manera que valoramos la higiene física, también debemos apreciar la higiene emocional.

Podemos lograr una higiene en un contexto secular o laico, sin prejuicios hacia ninguna creencia religiosa en particular. Sea como fuere, mi preocupación es ver cómo los individuos pueden convertirse en personas limpias, pacíficas y alegres sin importar su lealtad religiosa. 

Puesto que todas las tradiciones religiosas involucran a seres humanos, todas transmiten un mensaje relacionado con valores humanos como el amor, el respeto, el servicio y la compasión, porque todas las tradiciones teístas basan estos valores. 

Decía mi maestro Carlos Torres Hernández, al referirse a una situación común y sencilla de la vida ordinaria, que el ser humano le faltaba sindéresis, por eso no pensaba, mucho menos tenia consciencia de sí mismo. La sindéresis es la facultad de pensar y juzgar con rectitud y lucidez. 

Si observamos todos los actos de la vida ordinaria y permanecemos callados, podemos dar lugar a diferentes emociones sobre la base del pensamiento,  insisto como en otras ocasiones, nos falta concentración mental en la vida diaria para controlar las emociones destructivas.

*gerardolundar2013@gmail.com