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Memoria viva
Zacatecas y la Junta del Zitácuaro
Manuel González Ramírez
~
15 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Cortesía / La medalla conmemora el histórico suceso.

En el año 2010 tuvimos un excelente pretexto para revisar, revalorar y reinterpretar la historia de México, en particular, los movimientos de independencia y de la Revolución Mexicana, procesos claves del pasado de nuestro país.

Sin embargo, la celebración de acontecimientos bicentenarios y centenarios apenas comenzaron a partir de ese año emblemático, y hemos estado recordando y reflexionando en torno a diversos sucesos que cumplen uno o dos siglos y que fueron decisivos en el desarrollo histórico de la nación mexicana, entre ellos, el bicentenario de la muerte de los primeros jefes insurgentes, entre otros, el cura Miguel Hidalgo (el 30 de julio de 2011); el bicentenario de la creación de la Junta de Zitácuaro (el 19 de agosto de 2011), la primera institución de carácter nacional que emanó del movimiento independentista; el centenario de la famosa Batalla de Zacatecas de 1914 que según el historiador Enrique Florescano fue la más importante de la Revolución Mexicana, por sus características y efectos.

Y podríamos continuar con la lista pero por ahora sólo nos quedamos con estos ejemplos.

El 30 de julio de 2011, dentro del marco de la conmemoración del sacrificio del Padre de la Patria, se llevó a cabo la reinhumación de los restos de los próceres insurgentes en el monumento del Ángel de la Independencia, ubicado en el corazón de la Avenida Reforma de la capital de la república.

Recordemos que en esa magna ceremonia también se le otorgaron los máximos honores al zacatecano Víctor Rosales, cuyos restos fueron depositados ese día en una urna individual y plenamente identificados, conforme a las gestiones que realizamos a nombre de Zacatecas ante la Presidencia de la República.

Por su parte, el Ayuntamiento de la Heroica Zitácuaro, Ciudad de la Independencia, organizó los actos conmemorativos del bicentenario de la Suprema Junta Nacional Americana, mejor conocida como la Junta de Zitácuaro.

El programa que contemplaba una serie de actividades a desarrollar durante la segunda quincena del mes de agosto fue publicado mediante un Bando Conmemorativo. Cuando nos trasladamos a esa ciudad pudimos observar que el bando había sido colocado en las marquesinas especiales que había en casi todas las esquinas del centro histórico.

El 16 de agosto comenzó el programa especial de celebraciones con una actividad académica dedicada a la infancia. Para tal efecto, se invitó a niñas y niños de diversas instituciones educativas de Zitácuaro para que participaran en el coloquio infantil denominado la Suprema Junta Nacional Americana.

El día 17 tuvo lugar la única conferencia del programa, a cargo del autor de estas notas y a la que titulamos: La presencia de Ignacio López Rayón en territorio zacatecano. Y quizá ustedes se pregunten qué tienen que ver este personaje, Zacatecas y Zitácuaro. La respuesta es muy sencilla.
La Suprema Junta Nacional Americana comenzó a fraguarse en Zacatecas por Rayón, sin embargo, ante la proximidad del comandante realista Calleja tuvo que abandonar la ciudad y se fue a su territorio natal donde cristalizó su proyecto de otorgarle un gobierno nacional a la América mexicana.

El licenciado Ignacio López Rayón estuvo en Zacatecas en dos ocasiones. La primera, en enero de 1811, cuando acompañaba al ejército insurgente que unos días antes fue derrotado en Puente de Calderón. Hidalgo le había otorgado el cargo de secretario de estado y del despacho. Las tropas y sus jefes sólo permanecieron una semana, luego continuaron su marcha hacia el norte. Al llegar a Saltillo, le confirieron el mando a Rayón, el 16 de marzo.

La segunda vez que arribó a este mineral fue el 15 de abril de ese mismo año, fecha en la que tomó la ciudad después de varios combates. Ahora venía con el grado de general y en calidad 
de comandante en jefe del ejército independentista.

Aprovechó muy bien su estancia de quince días para pertrechar, aumentar y vestir a su ejército; mandó construir parque, artillería y carruajes para equipajes y municiones. También ofreció a los que tenían empleos públicos que continuarían en ellos si prestaban el juramento de obedecer al gobierno que se estableciese.

Ya estaba hablando con mucha convicción de la proximidad de un gobierno de la América mexicana que él promovería.