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Perspectivas
La economía ya se desinfló
Luis Enrique Mercado
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27 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Imagen / os mexicanos votaron por un cambio.

Después de cinco años de gasto desbocado financiado con endeudamiento, el gobierno de Enrique Peña Nieto metió el freno y redujo drásticamente el gasto público; lo acompañó el Banco de México subiendo las tasas de interés.

Por eso no fue una sorpresa que la economía mexicana perdiera el paso en el segundo trimestre del año (abril-junio).
Si el año pasado, en ese mismo trimestre, la economía creció 0.5%, en el mismo periodo de 2018 decreció 0.2% y en la tasa anual, de 3% de 2017 apenas logró 1.6%.

Al freno fiscal y monetario se sumaron la incertidumbre sobre el Tratado de Libre Comercio y la certidumbre de que López Obrador ganaría las elecciones.

Así que mientras en el mundo se respira un aire de recuperación económica encabezada por el dinamismo de Estados Unidos con un crecimiento de casi 3%, México no sólo es incapaz de superar su tradicional crecimiento de 2% sino que trae una economía desinflada.

Lo peor del caso es que viendo lo que quiere hacer López Obrador es posible que veamos crecimientos menores e incluso un decrecimiento que se convierta en recesión.

Existen pocas dudas de que AMLO quitará el freno fiscal; más aún, existe el temor de que entremos a un periodo de gasto expansionista que tendrá que ser financiado con deuda porque los ahorros no serán suficientes para financiarlo; y aumentar el déficit en las finanzas públicas será pésima señal que los mercados castigarían encareciendo el crédito hacia México.

Desde hace 36 años la política económica ha sido manejada por los Dream Team que se formaron en Yale, Harvard, MIT, Chicago y es un misterio si esos economistas mexicanos no entraron a alguna clase o la reprobaron porque han sido incapaces de lograr que la economía mexicana crezca más de 2% promedio anual. Ese ha sido el crecimiento de México. Raquítico sin duda.

Pero tampoco despiertan confianza los anuncios de gasto en subsidios o en proyectos que como el Tren Maya no son rentables.

Ningún gobierno en los últimos 36 años ha sido capaz de hacer las reformas que le den productividad a la economía; que desregulen los mercados, que desalienten los monopolios y oligopolios y que atraigan y fomenten una mayor inversión. 

Es verdad que se han hecho cambios sustanciales, reformas importantes; pero solo han evitado las crisis recurrentes; han aumentado la competitividad de la economía e incluso han hecho crecer el ingreso promedio de los mexicanos.

Pero no han alcanzado para que el crecimiento se dinamice. Que se crezca cuando menos 4 o 5% anual. No es como para presumir que durante 40 años el crecimiento haya sido de 2% promedio anual. 

Por eso la pobreza no se reduce y por eso el bienestar de la mayoría de población parece estancado y, por eso, buena parte del enojo social.

Los mexicanos votaron por un cambio, pero la verdad es que ese cambio, en materia económica al menos, no parece que vaya a hacer las cosas mejor que los tecnócratas.

Hasta el próximo lunes y, mientras, no deje de seguir en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.