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La reconstrucción, el cambio o la continuidad
José de Jesús Vela Cordero
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30 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




El proceso electoral que concluye con inercias jurídicas y políticas propias, abre un proceso político-jurídico sin precedentes en la historia política, que necesariamente implica replantearse cómo se definirá a partir de: nuevos símbolos del poder, particularidades, acciones, y posiblemente, después del 1 de diciembre, mediante reformas jurídicas, las características de la clase política, las dinámicas de la lucha por el poder, su ejercicio y su control. 

En un escenario de casi veinte años de alternancias partidistas, continuas, tanto en el centro político del país como en las entidades, se mostró cómo mutaba y se ajustaba el sistema político. 

Recordemos: desde la reelaboración del sistema político en los años treinta, cuando la facción triunfante de la Revolución, acertó en reconstruir el Estado y el sistema político para garantizar su hegemonía y la viabilidad del proyecto político triunfante. El modelo de sistema político, entendiendo como los mecanismos formales e informales que permiten la operatividad y continuidad del régimen.

Este modelo se sustentó en un entramado de instituciones corporativas (donde privaba el intercambio de intereses como mecanismo de cohesión), un partido político hegemónico (que contralaba la circulación de sus elites), y un presidencialismo poderoso cada seis años. El esquema duro por casi de ochenta años. 

Sin embargo, en el año 2000, con la alternación y el accenso de otro partido político al poder presidencial, con nuevas elites políticas en algunas regiones, con una geografía política dividida y con lo que llamaron los gobiernos compartidos, un poder presidencial que no tenía organizaciones corporativistas de alcance nacional, un partido político consolidado pero sin un control regional en el territorio nacional; bajo ese escenario: ¿cómo reelaborar los mecanismos del sistema político para generar control político, gobernabilidad, estabilidad política, cohesión y viabilidad del Estado mexicano que arriba al siglo 21?. 

El proceso de alternancia reelaboró el sistema político mediante la acción política de las Cámaras federales, los gobernadores de las entidades y la discrecionalidad presupuestal (presupuestos históricos y excedentes petroleros), estos fueron  los mecanismos e instituciones que dieron estabilidad y conducción al Estado mexicano, el cual reproducía estas dinámicas en las regiones.

Poder Ejecutivos fuertes, control del Poder Legislativo, construcción de mayorías y discrecionalidad presupuestaria (apoyo a asociaciones locales, aumento de prerrogativas a los partidos políticos, entre otros). Esto generó una nueva dinámica y dio un rostro distinto al sistema político. 

Nota. Vale la pena cuestionar sobre qué instituciones nuevas o viejas se sustentará el nuevo sistema político; ¿qué papel jugarán las regiones y  los liderazgos históricos que controlan las dinámicas de rotación política? ¿Cuál será la apuesta legislativa para garantizar su hegemonía? ¿Qué se priorizará: la viabilidad del Estado o la hegemonía faccional? 

*vela7gc@hotmail.com