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Historias humanas
A Poncho le apasiona cantar las rancheras
Carlos Montoya
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30 de Agosto del 2018 05:00 hrs
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Carlos Montoya / Siempre se dedicó al campo, pero desde hace algunos años, trabaja cantando.

ZACATECAS.- Desde la comunidad Colonia El Águila, en Fresnillo, don Alfonso López Rojas, llegó a la capital para hacer de las calles del Centro Histórico su mejor escenario, y mostrar su talento como cantante de música ranchera, principalmente de Vicente Fernández, a quien admira.

A sus 59 años, don Poncho se había dedicado a las labores del campo, cortando chile, deshierbando, sembrando la tierra y cosechándola, pero hasta hace unos meses decidió emigrar a la capital zacatecana en busca de nuevas oportunidades.

Su pasión por la música se remonta a su niñez, y no fue sino hasta los 17 años, que don Alfonso comenzó a cantar, ya que le gustaba el mariachi y los corridos de Chente.

Él ha superado los obstáculos que la vida le ha puesto en el camino, como fue la muerte de un hermano, la adicción al alcohol que lo llevó a separase de su esposa, y las pocas oportunidades de empleo que ha tenido en los últimos años.

El señor Poncho no se muestra pretencioso con su voz y tampoco se considera un gran cantante, dijo que “la pobreza me obligó a cantar en las calles”, que es donde actualmente se gana la vida con sus tonos agudos que llaman la atención de automovilistas y peatones, quienes le reconocen con una compensación económica por su canto.

Reconoció que algunos grupos musicales lo invitaron a trabajar, pero fue en la época donde tenía problemas con el alcohol, los cuales los superó con la ayuda de Dios y hasta la fecha tiene siete años sin ingerir sin tomar bebidas embriagantes.

Con humor dijo que, antes no le daba vergüenza cantar en las calles porque andaba borracho y confesó que hasta hace poco, cuando llegó a Zacatecas, le pidió a Dios que ahora le quitara esa pena y el miedo por cantar en las calles.

Incluso dijo que se ha topado con hombres que le han dicho que es un mal cantante pero él toma las cosas de quien vienen, y junto a su bocina sigue conquistando con su voz a la gente que pasa por la avenida Hidalgo y el Jardín Independencia.

“De corazón te lo digo, me gusta mucho la cantada, me gusta la voz de Chente, me gusta mucho el mariachi, me gusta trabajar en el campo y hasta en la obra, pero lo que nunca me ha gustado es robar, por eso estoy aquí cantando”, finalizó don Alfonso.