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Tiger Woods y su increíble remontada hasta la Copa Ryder
AFP
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04 de Septiembre del 2018 18:38 hrs
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AFP / El estadounidense Tiger Woods reacciona tras un golpe en el Open Golf Championship de Carnoustie, en Escocia, el 22 de julio de 2018.

CIUDAD DE MÉXICO.- El ex número uno del mundo, el estadounidense Tiger Woods, de vuelta a sus 42 años al primer plano del golf esta temporada, ha sido seleccionado este martes por primera vez desde 2012 para participar en la Copa Ryder, que tendrá lugar del 28 al 30 de septiembre cerca de París.

Woods, actualmente en el puesto 26 mundial, es uno de los tres elegidos por el capitán de Estados Unidos, Jim Furyk, junto con sus compatriotas Bryson DeChambeau y Phil Mickelson.

Tras años de sinsabores en el circuito profesional, finalmente llegó el renacer del Tigre. Frustrado por problemas físicos, arrestado por la policía en 2017, Woods ha logrado firmar una de las remontadas más improbables de la historia con su selección para la Ryder.

¿Quién hubiera apostado por semejante escenario hace ocho meses?

En enero de 2018, en el momento del regreso del Tigre a los greens, incluso sus más entusiastas seguidores expresaron dudas.

Las opiniones en aquel momento eran casi unánimes: el ex número uno del mundo, leyenda de su deporte, andaba demasiado lejos del resto. Woods clasificaba entonces 656 del mundo y no había competido a un nivel convincente en tres años.

La brecha era considerable.

¿Su presencia en Saint Quentin, en Yvelines, donde competirán los Estados Unidos contra Europa en la Copa Ryder a finales de septiembre? Apenas un dulce sueño al que se agarraban pocos incondicionales.

Comienzo del ascenso

Y sin embargo, en unos pocos meses, Woods consiguió lo que muchos consideraban imposible. Durante semanas, su progresión fue constante.

Se acercó al podio en el Abierto Británico en julio, cuando acabó sexto y el mundo del golf comenzó a temblar.

Días más tarde, a principios de agosto, la histeria arrancó de nuevo. Luchó por la victoria hasta el final, pero quedó a dos golpes de Brooks Koepka en el PGA Championship.

La opinión se revirtió: impensable meses atrás, su presencia en el equipo de Estados Unidos a finales de septiembre ya no era una quimera.

Otra hazaña más para Woods, un atleta decididamente aparte, destinado a ser leyenda.

Entre 1996 y 2008, dominó su deporte, embolsándose 14 títulos de Grand Slam, quedando solo a cuatro del también legendario Jack Nicklaus. Tiger sumó 106 trofeos e impulsó el golf a otra dimensión.

Fue entonces cuando la máquina se atascó.

En 2009, la revelación de múltiples infidelidades desbocó en la separación de su esposa, la modelo sueca Elin Nordegren, con quien tuvo dos hijos.

Obligado por sus patrocinadores a disculparse públicamente, su imagen se derrumbó. Su carrera sufrió un primer parón. Woods cayó, pero no se dio por vencido.

Descenso a los infiernos

Le llevó cuatro años retomar la condición de número uno, y en 2013 logró convertirse en el deportista mejor pagado del mundo según la revista económica Forbes.

Fue entonces cuando empezó su declive físico. Se operó varias veces en 2014, pero no se recuperó. Su swing se desintegró, su mente se resintió.

Para empeorar las cosas, en mayo de 2017 volvió a ser noticia extradeportiva al quedarse dormido conduciendo su automóvil bajo la influencia de un cóctel de drogas y antidepresivos en Florida.

Finalmente logró reflotar en los greens en enero de este año y, ocho meses después, ocupó el puesto 26 del mundo y se ganó el derecho de jugar en el equipo estadounidense de la Copa Ryder.

Solo le queda conquistar un nuevo torneo de Grand Slam para completar una obra que tal vez fue el único en creerse.