×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



El estilo y Punto Final
Pablo Torres Corpus
~
12 de Septiembre del 2018 15:52 hrs
×


Compartir



Liga Corta




En 1974 el genial Daniel Cosío Villegas publicó “el estilo personal de gobernar”, un ensayo literario profundo, que analizaba rasgos y formas del sistema presidencial mexicano, al tiempo que criticaba agudamente a Luis Echeverría.

Entre otras muchas cosas, Cosío Villegas manifestaba que, en un sistema como el presidencialismo mexicano, donde tanto poder era depositado en una sola persona, los gustos, fobias, modas, deseos y prioridades del presidente acababan por permear a todo el sistema.

Don Daniel, señalaba que los estilos personales acababan por equipararse y en ocasiones superar a todo el aparato que el partido en el poder había armado durante décadas, y las diferencias de un gobierno a otro no eran los planes, los programas o gabinete, era el estilo personal de gobernar.

Con la democratización de la política en México y las alternancias en el poder muchas voces aseguran que el estilo personal de gobernar ya no trasciende a todo el sistema, la entidad o municipio, que los contrapesos impiden que la personalidad se imponga.

Es cierto que ya estamos en los tiempos de Echeverría o López Portillo, que hay contrapesos, pero creo firmemente que el estilo personal de gobernar sigue presente, en algunas regiones en mayor grado, otras con menos, pero sigue vivo.

Lo anterior se confirmará en Zacatecas una vez que se instalen los nuevos ayuntamientos, sea bueno o malo; nos guste o no, en la mayoría de los casos, los gustos, filias, fobias y prioridades de los presidentes serán los elementos que marquen agenda.

Incluso, si se desarrollan sesudos, democráticos y completos planes de desarrollo, habrá de influir el estilo personal de gobernar.

El partido de origen no garantiza ni certifica la forma de gobernar, pero la personalidad sí. Ni siquiera cuando el PRI era hegemónico se logró una homologación a la hora de ejercer el poder, la diferencia la hizo el estilo personal de gobernar.

Por eso de un sexenio o trienio a otro había tantos cambios en prioridades, acciones y programas, porque no era el partido el que marcaba la agenda, sino el estilo personal de gobernar.

 

Punto final

No podemos predecir el actual de los futuros alcaldes, pero si pronosticarlos con base a su forma de ser, a lo que han sido, el poder no cambia, desenmascara, potencia los gustos, fobias y filias.