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Trotamundos
Los menos queridos en los hoteles 
Raúl Muñoz del Cojo
~
17 de Abril del 2015 21:02 hrs
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Liga Corta




Cada semana que escribo esta aportación, trato de darme tiempo para investigar un poco acerca de los temas que escribo. Ciertamente el objetivo central es que el enfoque sea netamente turístico, aunque le confieso que en ocasiones no se ha podido dar así. Si usted tiene buena memoria, aquí habrá leído acerca de los mejores sitios para pasear por alguna ciudad o los lugares a donde puede llegar. He hablado de restaurantes, atractivos y salas de cine, de sitios históricos, de bebidas y curiosidades, entre otras cosas más; eso sí, siempre enfocado en que tenga usted tiempo de calidad en los sitios a los que pueda o quiera viajar; en pocas palabras, esta columna estará siempre enfocada a los ojos del cliente.

Hoy el tema seguirá siendo turístico, pero en homenaje a todas las personas que están detrás de una reservación de hotel y se esmeran en que cuando llegue usted esté todo mejor que en casa, esta semana le hablaré de los tipos de clientes menos deseados en los establecimientos de hospedaje en el mundo. Si, está usted leyendo bien, hoy conocerá qué es lo que más le molesta al personal de un hotel de sus queridos clientes. En estos casos le garantizo que la famosa frase, que el cliente tiene siempre la razón, se encuentra a muchos kilómetros de la realidad.

El primer nominado en esta lista es el que se quiere pasar de listo y que le asegura haber hecho su reserva hace mucho tiempo y con una tarifa de oferta; pero claro, esta persona no cuenta con nada escrito y sí exige se le respeten condiciones sin importarle que el hotel esté lleno. Caso extremadamente complicado cuanto este mismo está fuera de su país natal y no habla la lengua del lugar al que visita. 

Así como hay gente muy lista, existen otros que se pasan de tontos; eso sí, con una mejor educación y modales que los anteriores. Esta categoría ya sea por su distracción o por simple inocencia, llama a recepción para hacer preguntas como si puede salir de su habitación porque en la puerta de la misma y por dentro tiene colgado el candado de “no molestar”.

Hay otros que les importa muy poco la ecología y para bañarse usan todas las toallas que están en la habitación y, por si fuera poco, las dejan dispersas por el piso de la misma, si se ducha dos veces al día, hace lo mismo siempre. La pregunta de las camaristas al toparse un cliente así generalmente es ¿en su casa hace lo mismo? ¿Tiene tantas toallas? En fin, le aseguro que si hubiera un bono por el poco uso de las mismas, estas personas actuarían diferente. 

El abusivo en el buffet que simplemente le llamamos el tragón, es el que se sirve los platos a rebosar, no toca nada y por si esto fuera poco, se levanta nuevamente a servirse otra porción igual. Como complemento a esta personalidad, están los que se llevan la comida por si les da hambre más tarde, o cargan hasta con los saleros.

Otro cliente es el que no bebe nada del servibar, pero a la hora de retirarse le faltan siempre algunas botellitas. Para efectos prácticos este es el abstemio. El problema es que estas cuentas casi nunca se pagan y esa es una de las razones por las que a menos que lo solicite, el servibar de su habitación permanecerá siempre cerrado en la mayoría de los hoteles que cuentan con él.

Los bromistas no pueden faltar en esta lista y generalmente piden llamadas de despertador a otras habitaciones que no son las de ellos, ordenan también el desayuno de otras habitaciones, solicitan servicio a cuartos y tonterías por el estilo. Este tipo de bromas termina generalmente con la molestia del cliente que no solicitó el servicio, más aparte la negativa del pago de la cuenta del servicio otorgado.

Los clientes sordos ocupan también un lugar primordial en los no deseados. Este tipo de personas se creen el único huésped en el hotel y ponen la música o la tv a un volumen en el que todo el piso se entera de lo que escucha o ve en el momento. Peor cuando esto sucede para despertarse o cuando se ducha en la mañana, muy temprano. 

Hay otros huéspedes nada considerados y sí muy sucios, mismos que toman una toalla o una funda para limpiar su calzado de lodo, usan de la misma forma las toallas para quitar el agua derramada en el piso o usan los rollos de papel sanitario para embalar sus compras delicadas en su estancia en esa ciudad.

Los aprovechados también forman parte de esta lista y se caracterizan por pedir comida a la habitación de un lugar fuera del hotel y para disfrutar de ello, toman del restaurante los condimentos y servilletas necesarias para su consumo. 

Para terminar, le comento acerca de los rompe corazones, estos al llegar al hotel tratan de enamorar a todo el personal. Su treta más usada es reportar algo sucio o en mal estado en la habitación y al momento en que acude el personal, ellos esperan con poca ropa y hacen gala a sus atributos corporales. Aunque no lo crea, siempre hay en la misma cantidad, hombres y mujeres en esta sección. 

¿En cuál de estos se encuentra usted? Para su próxima salida y aunque usted ni se lo imagine, al comportarse mal con el personal, puede aparecer en esta lista de indeseables en los hoteles del mundo, así que, por favor, evítelo. Hasta la próxima.

*Presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Zacatecas
(Amhmzac)
Twitter: @rmunozc1970