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Cartas desde el exilio
Por una ley de reciprocidad fiscal
Miguel G. Ochoa Santos
~
27 de Septiembre del 2015 20:19 hrs
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Liga Corta




En México, el Big Brother fiscal tiene la capacidad de vigilar panópticamente cada peso que recibimos como ingreso, así como el destino que damos a éste, incluyendo el uso de las tarjetas de crédito. Pero el inmenso poder que este sistema da al Estado, no tiene una contrafuerza que lo constriña.

Escapa al ciudadano el conocimiento de los empleos públicos del dinero. Es decir, quien aporta los recursos para que el país funcione es vigilado diariamente pero, al mismo tiempo, se le niega el acceso y supervisión de éstos. Por consiguiente, no hay reciprocidad de actos, sino una dominación puramente autoritaria.

De hecho, esta sempiterna carencia ha tratado de ser malamente subsanada con parches y pegotes, que sólo maquillan la ominosa asimetría sin tocar la médula del régimen de privilegios. Tanto el INAI como la Auditoria Superior de la Federación son remedios inapropiados para transparentar los dineros públicos y sancionar el mal uso que se hace de éstos. Son instancias nombradas por el propio Big Brother y, por consiguiente, alejadas de las necesidades de los contribuyentes y la población.

Lo que en verdad se requiere es la promulgación de una ley que obligue al Estado a proporcionar a la ciudadanía la información en tiempo real del empleo de los recursos fiscales, de la misma manera que la SAT recaba sus datos. De este modo, podríamos conocer los montos recaudados y seguir el flujo de cada peso dentro del circuito del gasto público.

Veríamos así, por ejemplo, los montos destinados a cada obra pública, así como las licitaciones y compañías que resulten ganadoras. Lo mismo que los compromisos asumidos para concluir en tiempo y forma dichos proyectos. Tendríamos la capacidad de vigilar el crecimiento del gasto estatal, el número de plazas burocráticas puestas a concurso y los sueldos y salarios desglosados de los funcionarios de todos los niveles.

Necesitamos reciprocidad pura y dura.