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Discriminación contra la mujer
Arnulfo Joel Correa Chacón
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04 de Noviembre del 2015 21:14 hrs
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Liga Corta




En el mes de noviembre se celebra el Día internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con una serie de programas y actividades organizadas con el único fin de sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer y crear conciencia sobre las repercusiones negativas que esta práctica desencadena en la vida social y económica. Es importante tener presente que este tipo de violencia es ante todo una violación a los derechos humanos, que surge como consecuencia de la discriminación que sufre tanto en las leyes como en la práctica, así como, de la persistente desigualdad entre mujeres y hombres. Según los especialistas en la materia, eliminar la cultura de la discriminación sería la única vía que nos permitiría poner fin a la violencia contra las mujeres, es decir, dejar de distinguirlas o excluirlas arbitrariamente y sin razones justificadas del ejercicio y goce de sus derechos humanos.

La Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), define la discriminación como “toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.

La CEDAW establece dos formas de discriminación: por objeto y por resultado. Por objeto se refiere a aquella que es directa y explícita contra las mujeres; por resultado, a la que se deriva de una norma o disposición formulada sin hacer referencia a un sexo determinado, pero que en los hechos genera un trato inequitativo hacia las mujeres.

La ONU ha reconocido que la violencia contra la mujer constituye una manifestación de unas relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer que lamentablemente han generado prácticas sociales que reducen a la mujer a una situación de subordinación en todos los aspectos, razón por la que ha sido necesario en todas las sociedades, reformar o incluso generar nuevos e importantes instrumentos jurídicos mucho más eficaces e incluyentes que defiendan los derechos humanos de la mujer como una parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales.