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Cosas de Jerez
Dos toreros, poetas, compositores, músicos y amigos
Javier Torres Valdez
~
30 de Noviembre del 2015 20:45 hrs
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Liga Corta




Conocí a Fabián Ruiz y a su hermano Napoleón, en Huejúcar, Jalisco, en un año cuyo número se perdió entre los intrincados vericuetos neuronales.

Acudí al festejo del vecino pueblo motivado por las inquietudes juveniles, y qué mejor pretexto que el acudir a una corrida de toros, en donde actuaban los hermanos Ruíz, lidiando novillos de don Marcelo Miranda.

La gente de aquellos lares acudía a los toros, a falta de otro festejo al cual asistir, así que recordando la frase, aquella que reza: “A la tierra que fueres haz lo que vieres”.

Así pues, me fui a los toros a ver la faena correspondiente de cada uno de los hermanos citados.

Saliendo de la corrida era obligado acudir al jardín o a una de las terrazas aledañas instaladas, y ahí vi de nuevo a los hermanos toreros, asediados por numerosas y guapas jovencitas.

Sucedió que no se pudieron regresar al hidrocálido estado de Aguascalientes porque tenían que esperar su paga, entonces sucedió (refugiados en los portales) que Napoleón sacó una guitarra de “sepa Dios de dónde” y empezó a cantar en voz baja, en eso se acerca un individuo muy ebrio y le dice:

-Oiga, usted le gusta a mi hija y quiero que le cante una canción.

-Y qué canción quiere, para ver si me la sé.

-Pos’ cualquiera que sepa y si no la inventa.

-Caramba, me pone en aprietos, yo no soy compositor.

Napoleón cantó una canción conocida en aquellos ayeres y así se prolongó la reunión, mientras el dueño de la terraza sonreía de felicidad al ver su establecimiento lleno de gente que consumía cerveza.

Nadie hubiera podido imaginar que al paso de los años, Napoleón obsequiaría a los mexicanos, con hermosas canciones, que lo harían competir en el festival OTI.

Su hermano Fabián “no cantaba mal las rancheras, y las flamencas tampoco”, aunque más que otra cosa, dedicó su tiempo a cuajarse como Torero.

Hizo una buena amistad con el ganadero jerezano Abdón Briseño y frecuentemente visitaba Jerez, para ayudarle al paisano en las “tientas” correspondientes.

Según crónicas taurinas, Fabián tiene en su historial el récord de haber lidiado un ejemplar de 736 kilos llamado Candilejo.

Ningún otro ejemplar de mayor peso se ha toreado en América, aunque la historia taurina nos menciona que el mexicano David Liceaga lidió en España un ejemplar de 950 kilos.

Cierta vez, cuando Napoleón ya se había consagrado como compositor, desairó unos contratos ofrecidos y fue entonces que su representante le dijo al reclamar su actitud: 

-No has querido  tomar esos contratos, ¿sabes cómo se llama eso?

-Se llama afición, le contestó secamente Napoleón.

Los aficionados de Zacatecas los identifican como toreros, poetas, compositores y bohemios, Dios les dé larga vida para que sigan compartiendo sus entrevistas, sus canciones, sus poemas y su amistad.