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Periodismo libre
Ricardo Gómez Moreno
~
03 de Mayo del 2016 22:17 hrs
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Liga Corta




Ayotzinapa, con todo lo doloroso que es para la gente de buena voluntad, es herida reabierta una y otra vez por el cinismo de quienes buscan impunidad para los verdaderos culpables de los homicidios y de la desaparición de 43 estudiantes.

Es herida reabierta una vez más porque cuando mediante investigaciones se derrumba la “verdad histórica” oficial que pretende encubrir a los verdaderos culpables, Tomás Zerón de Lucio, director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), de la Procuraduría General de la República (PGR) rechaza, a nombre del gobierno mexicano, las conclusiones de la pesquisa realizada por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

El panel, integrado por cinco intachables y experimentados especialistas en asuntos relacionados con derechos humanos, indagaciones sobre desapariciones forzadas, corrupción, asesinatos políticos, crimen organizado, y juristas del más alto nivel, fue seleccionado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar el caso.

La indagatoria exhibe con claridad y rigor científico las burdas distorsiones con las que el señor Zerón de Lucio pretende engañar no solo a México, sino a los países que están pendientes de lo que aquí sucede, atraída su atención por la impunidad y displicencia con las que aquí se asesina, secuestra y tortura.

Descalificar al GIEI como lo hacen el funcionario de la PGR y los muchos jilguerillos a sueldo u oficiosos, ahonda una herida que muestra cómo el gobierno federal desdeña y menosprecia a los ciudadanos.

Lo menos que se esperaría, tras del alud de pruebas que hunden la “verdad histórica” abrazada por Zerón, sería su renuncia o su cese, pero después de una semana el señor sigue firme en su cargo, lo cual indica que el gobierno de Enrique Peña Nieto blindará con impunidad atropellos cometidos por quienes con él comparten el poder. Al menos así parece.

Sin embargo, peor es que de estos crímenes sean cómplices algunos comunicadores que traicionan ética y obligaciones del periodismo.