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Trotamundos
100 años  
Raúl Muñoz del Cojo
~
13 de Mayo del 2016 22:05 hrs
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Liga Corta




La cronología permite datar los momentos en los que ocurren determinados hechos o procesos. Si usted usa una una a línea de tiempo, estará en la posibilidad de representar gráficamente los detalles históricos que pasaron y sobre todo, podrá señalar exactamente  los instantes que sirven para definir en la vida sus sentimientos personales. 

El tiempo puede ser concebido de múltiples maneras y representado en infinidad de formas pero, desafortunadamente para los mortales, el aquilatar el valor del mismo es tan complicado que lo hacemos siempre hasta que se ve perdido. Por esto y en honor a mi abuelo Raúl finado este 10 de mayo, compartiré con usted una pregunta que desde hace días no sale de mi cabeza, ¿ que tanto se vive en 100 años ?

Si comenzamos por los poderes en nuestro país, debe ser una experiencia poco vivida por muchos el decir que Don Raúl fue testigo de los actos de 21 presidentes de México y de más de 50 gobernadores de Zacatecas donde al revisar este dato, me doy cuenta que hemos tenido una cantidad innumerable de interinos en las riendas de nuestro estado.     

Suena incomprensible pensar que pudo leer en un periódico, escuchar en la radio o ver en un noticiero televisivo noticias acerca del asesinato de Mahatma Gandhi, de la guerra del Golfo, del asesinato de Kennedy, de la revolución cubana, del bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki, del desembarco aliado en Normandía, de la fundación de la ONU, y dentro de lo irónico la construcción y derribo del muro de
Berlín. 

Me hubiera gustado saber también que opinó en su momento de personalidades como Albert Einstein, Gandhi o Lenin, o saber que sentimientos tuvo en un principio al ver las obras de artistas como Charles Chaplin, Pablo Picasso, Walt Disney o Dalí, o simplemente recibir uno de sus sarcásticos y típicos comentarios de personajes como Fidel Castro, Adolfo Hitler o Josef Stalin. 

Los tiempos que vivió le dieron para terminar una carrera comercial, pero su eterna inquietud por saber cómo funcionaban las cosas o simplemente por mejorarlas me daban la impresión de que mi abuelo fue un ingeniero sin título. Qué impresionante se oye el decir que en sus mocedades inició la electrificación de las ciudades de Fresnillo y Jerez donde puso las primeras plantas de luz. 

Platicaba siempre lo que veía en sus viajes y lo que le llamaba la atención. En su vida recorrió prácticamente todo el mundo y como socio fundador del Club Rotario de Fresnillo, acudió a muchas convenciones internacionales. Recorrió prácticamente todo el mundo y le reconozco la actitud de un verdadero trotamundos.

Dentro de sus anécdotas viajeras, me gustaría compartir con ustedes una de mis favoritas y es cuando con la compañía de Don Cuco Dévora visitó Chicago, allá compraron cada uno un camión, en el cual trajeron a Fresnillo un refrigerador eléctrico, un jeep de la Segunda Guerra Mundial y una estufa de gas, misma que tuvieron que guardar ya que en esos tiempos no se contaba con ese servicio en el mineral. La manera de describir sus experiencias en ese viaje, hacían que seguido le solicitara repitiera esa historia. 

Como nieto varón y dada la cercanía que tenía con el, pude ser testigo de muchas de las cosas que hacía para mantenerse ocupado. Siempre el orden, la disciplina y constancia fueron testigos de su diario vivir.

Era impresionante ver cómo funcionaron siempre sus horarios. Se levantaba a las 6 de la mañana, salía a los hoteles a las 8, regresaba a su oficina a las 1030, salía  nuevamente a la 1 y repetía el recorrido. Sin importar las circunstancias al 10 para las dos tenía que ir camino a su casa para comer, dormía siesta y a las 4 salía nuevamente. Sin importar el día, regresaba a cambiarse a las 7 de la tarde para salir a cenar con mi abuela al Hotel del Fresno. Cabe mencionar que jamás lo vi en la noche sin traje y sin oler a loción. 

Gracias a esta disciplina, su legado de trabajo es muy difícil de borrar y trasciende actualmente por generaciones; créame que mi papá cuando le llegaba mi reporte de la universidad no me llamaba la atención por las calificaciones, el regaño era por las faltas. Nunca toleró mi abuelo que llegáramos tarde a alguna cita o que faltáramos al trabajo o escuela.

Siempre estuvo pendiente de nosotros y ante cualquier problema el regaño era doble. Por una parte mis padres y para cerrar con broche de oro el del abuelo. 

Sus frases peculiares como “que se oye, que se dice” para comenzar una conversación, o la de “a ver,
Mireles” cuando quería se le mostrara algo, lograron que sus nietas en vez de abuelo, le llamaran cariñosamente Mireles. Incluyo también en este repertorio la de “Son unos pillos”, “Te echaron ojos de mata siete” y  “como eres Bartolo” entre otras. 

Que bonito fue verlo pleno, estar cerca de su persona y poder describir con usted todo lo que se puede vivir en 100 años. Queda para siempre en mis recuerdos el ejemplo de amor para Adelita mi abuela , así como su persistencia y tenacidad para el trabajo. 

Solo me resta agradecer a amigos y familiares su presencia en estos momentos, mismos que en la línea del tiempo de mi vida quedan tatuados en mi corazón. Descansa en paz abuelo y disfruta de la compañía eterna de Adelita en este viaje que en pareja harán eternamente.

Hasta la próxima.