Thursday 08 de December de 2016

¿A dónde vamos con ingresos de pobres y gastos de ricos?

J. Luis Medina Lizalde      4 May 2014 20:00:06

A- A A+

Compartir:
El anuncio del Programa Nacional de Infraestructura del sexenio de Enrique Peña confirma nuestra condición de entidad “patito feo”.

Se nos destinó la modestísima cifra de 6 mil 320 millones de pesos de los 7 billones 700 mil millones de pesos previstos para ese fin, en contraste con los más de 200 mil millones que recibirán cada uno de varios estados, como Tabasco, Veracruz, Campeche y otros; o los más de 100 mil millones que recibirán estados como Oaxaca y Tamaulipas.

Durango recibirá por el mismo concepto seis veces más que nosotros, al serle asignados 38 mil 23 millones de pesos. Lo que muchos asumimos como menosprecio del centro, para la élite gobernante no es tal, según lo reflejan las mediáticas muestras de reconocimiento a los míseros 20 millones comprometidos para el Parque Industrial Pymes 100.

A la debilidad para arrancarle recursos significativos a la Federación se agrega una forma de conseguir popularidad susceptible de traducirse en votos, que abate todavía más los niveles de bienestar de los zacatecanos.

La espiral del absurdo comienza cuando se induce como pista de competencia política el elenco artístico de las ferias. Así se inició el ciclo cuyo auge vivimos, en el que traer a las bandas famosas y a los cantantes de moda para abarrotar los escenarios es la fórmula mágica para ganar aceptación.

Por dinero no paran cuando de la feria se trata los ayuntamientos endeudados hasta el cuello con el IMSS, con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con bancos y proveedores, que arrastran patrullas sin refacciones y combustible.

Babeando por un sueño
El desempleo hace estragos entre las figuras del espectáculo, escasean los inversionistas privados dispuestos a correr los riesgos inherentes.

Por tal razón, los promotores se han convertido en expertos cabilderos con presidentes municipales, gobernadores y funcionarios con vela en el entierro a la hora de la fiesta colectiva acostumbrada, para persuadirlos de la conveniencia de “echar la casa por la ventana”.

La faena se complementa con el consabido “saludo” del artista “para mi amigo el gobernador (o presidente municipal), fulano aquí presente y para el cual pido un caluroso aplauso”. La planeación de ferias y festivales incluye una partida para difusión; los elogios al acto de “tirar la casa por la ventana” están garantizados de antemano.

Con eso se logra producir una corriente social de aceptación que, efectivamente, participa de la idea de que un buen gobernante se mide según le salga la feria, que por cierto, en el estado de Zacatecas suelen ser organizadas por el mismo cerebro, el señor Julio González, quien recorre el país ofreciendo sus servicios.

El patrocinio de figuras del espectáculo con dinero público ha empobrecido las tradiciones, las conmemoraciones fundacionales se diluyen entre ríos de alcohol y estrellas comerciales de moda y alguna vez de moda.

Una vez perdido el sentido original de la fiesta, Zacatecas y Fresnillo rivalizan por la feria más onerosa, mientras Jerez se consagra como pasarela política con elevada dosis de auto-parodia de jinetes en pos de una candidatura.

Festivales y ferias fungen como “escenarios de señales de alta política”, develando el significado a partir de la identidad del que sientan al lado del gobernador y dejando constancia de la victoria cultural del viejo PRI.

¿Pobres por vocación?
El Gobierno del Estado confunde lo que significa una buena relación con el gobierno de Peña Nieto (relación cuya pertinencia nadie cuestiona), con la aceptación resignada de la injusticia presupuestal con la que trata a Zacatecas.

La mentalidad con la que se ejerce el gasto se contradice con la situación: ganamos como pobres, gastamos como ricos. Sin adecuada rendición de cuentas, tenemos muchos años que con el dinero público se hacen gastos absurdos, mientras las necesidades urgentes de la población se agravan; en el caso de ferias y festivales, la tendencia se agudiza.

Ferias exitosas y festivales óptimos son factibles con menos dinero y más talento; la respuesta masiva es más fruto de la buena organización, de la difusión oportuna y la planeación correcta, que del dinero.

Siendo el turismo la coartada favorita de los derrochadores de dinero público, es útil asomarnos a la experiencia acumulada de Oaxaca, polo del turismo nacional y extranjero que nunca ha necesitado cantantes de renombre comercial, bandas de moda ni leyendas del rock para convocar a miles y miles de visitantes a gozar de la Guelaguetza, con la espectacular participación de los mejores grupos de danzas folklóricas representativas de sus ocho regiones.

Zacatecas hará también de sus festividades tradicionales fuente de crecimiento cultural y material cuando las rescate de la demagogia nada barata.

Nos encontramos el jueves en El recreo.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Prepara director de Fonatur respuesta a ataques de Morena
Araña gigante devora un reptil
Nuño culpa a Gordillo del rezago educativo
Achacan fallo educativo a Calderón y Gordillo
Rubí desaira invitación para ser actriz; ella quiere cantar
Peña: México, motor de crecimiento de AL
Sancionan a personal del IMSS que participó en un ‘Mannequin Challenge’
Asesinó a su esposa en la calle; lo dejan en libertad
Arrebatan al narcotráfico 150 mil armas; además de drogas y bienes
Más de 150 elementos buscan por aire y tierra a delincuentes en Veracruz
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.32
Venta 20.82
€uro
Compra 21.54
Venta 22.04

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad