Monday 23 de January de 2017

Contrainteligencia y Punto Final 

Pablo Torres Corpus      29 Oct 2013 22:00:12

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La semana pasada se dio a conocer que desde 2009 Felipe Calderón y luego en 2012 Enrique Peña y su más cercano círculo de colaboradores fueron espiados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA: por sus siglas en ingles).

La elite política nacional se indignó por el espionaje y lanzó densos discursos contra ella, discursos que no pasaran de eso.

No debe sorprendernos que los gobiernos de todos los países y en todos sus niveles espíen; espiar es inherente al poder y habrá espionaje mientras haya poder.

Ya en el arte de la guerra escrito en el siglo 4 a.C. Sun Tzu, detalla en el último capítulo, el 13, la importancia del espionaje para la supervivencia y funcionamiento del gobierno.

Por eso, con todo y las exigencias para que se detenga el espionaje de los gringos, las excusas de estos y las disculpas del presidente Obama, Estados Unidos no dejará de espiar y realizar labores de inteligencia (recolección y análisis de información discreta y secreta).

No podemos evitar que Estados Unidos deje de espiar ni creer que dejará de hacerlo, pero si podemos recuperar y fortalecer los trabajos de contrainteligencia (actividad que busca evitar que el enemigo obtenga información secreta).

Dentro de la operación de un país y su poder frente a los enemigos, la contrainteligencia es fundamental para evitar ataques o sorpresas.

Y México desde finales de los 90 dejó de invertir y trabajar en la contrainteligencia.

El Cisen (Centro de Información y Seguridad Nacional), principal institución mexicana para realizar actividades de inteligencia y contrainteligencia, fue prácticamente desmantelado por Vicente Fox para convertirlo en una agencia de análisis de información pública, más dedicada a analizar riesgos que a prevenirlos.


Tan limitados están nuestros servicios de inteligencia que mientras en nuestro país operan desde 2009 y con visto bueno del gobierno mexicano nueve agencias norteamericanas, México tiene apenas seis instancias dedicadas a este trabajo: Ejército, Marina, Policía Federal, Estado Mayor Presidencial, PGR y Cisen, en ese orden de importancia.

Y no se trata sólo de darle billetes a los servicios de inteligencia, sino de convertirlos en prioridades.

Cuba, con mínimos recursos, ha desarrollado eficientes protocolos de contrainteligencia que desde los 60 han tenido en jaque a los Estados Unidos y han evitado al menos tres invasiones a la isla y ocho atentados a Fidel Castro.

Contra el espionaje e inteligencia extranjera, más efectivos que los discursos es que el Estado mexicano trabaje en contrainteligencia y no contra inteligencia.

 




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