Friday 09 de December de 2016

Adiós, Paco

Miguel G. Ochoa Santos      2 Mar 2014 21:51:14

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Paco de Lucía ha muerto prematuramente. Aunque en los últimos años eran notorios los estragos del cansancio y la brega, el maestro de Algeciras mantenía la fibra del genio. 

Los destellos del virtuosismo suyo seguían apareciendo, a pesar de que el corazón había sido tocado malamente por el trajín mundano. Los arrobos sacros y las pericias guitarrísticas acaso afloraban con menor frecuencia, pero la expresividad interior siempre era notoria y duradera, verdaderamente prodigiosa dentro del estado sereno que por lo general alcanzan los individuos extraordinarios cuando se vuelven sabios.

Estaba más allá de los pequeños yerros y las acechanzas del azar musical. En realidad, Paco daba forma con sus manos a lo inefable, al misterio de la creación artística. Tanto las increíbles falsetas como las raudas escalas suyas formaban parte de un sentir que se fraguaba en la hondura del ser. Trasmutaba las experiencias vitales en sonidos  y silencios, en frases musicales y atmósferas arcanas. Convertía el dolor en tensión inmanente, transformaba el júbilo existencial en arrebato virtuoso y dancístico. 

Quería volver canto lo que salía de la guitarra, porque en el origen de su admiración flamenca estaba la voz rajada del cante jondo, grito primigenio que lanza el hombre para expresar las alegrías y aflicciones del vivir. De ahí su admiración y cariño por el otro monstruo de la música andaluza: Camarón de la Isla. Dioniso y Apolo regresaron al mundo encarnados en estas dos figuras artísticas y tan esencial fue su hermanamiento que ambos trastocaron el propio ser para abrirse al otro. 

Camarón mutó en una suerte de Dioniso apolíneo, mientras que Paco en la de un Apolo dionisíaco. De transgresivo y desmesurado, el cantaor aprendió a ser constructivo y virtuoso, como lo era el guitarrista, pero sin perder el calado del abismo pasional. Y Paco dejó que el tornado febril brotara a través de las formas musicales, desbordando con su energía lenguajes y estructuras. 

La revolución fue intensa y duradera, el cante jondo y el toque flamenco anunciaban su ingreso al arte universal. Camarón y Paco introducían en el escenario internacional una tradición rica y compleja, apenas conocida entonces por pequeños sectores de la sociedad española.

La posterior separación de estos genios podría interpretarse como una etapa más en el desarrollo de dos formas expresivas. El cante continuó su avance histórico y el toque guitarrístico finalmente se emancipó del hermano dionisíaco, dando aliento a la exploración de su lenguaje y a la experimentación de sus propias posibilidades estéticas. 

Paco de Lucía fue la figura que emprendió esta descomunal tarea, abrió a otros guitarristas más jóvenes el territorio de una búsqueda tan ardua como luminosa. Adiós, maestro.




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