Thursday 23 de March de 2017

Amar en tiempo de complejidades

Sigifredo Noriega Barceló      28 Oct 2014 21:59:37

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Cómo quisiéramos tener soluciones concretas y asequibles a los problemas que nos aquejan en casa y al salir de casa, en el presente y de cara a nuestro porvenir.

Cómo quisiéramos que los tremendos problemas de violencias que vivimos en México se solucionaran con el deseo. Si aplastamos un botón para echar a andar algo o damos un touch a la pantalla para apuntar o corregir una nota, ¿por qué no podemos hacer lo mismo ante las decisiones que hemos de tomar? Cualquier artefacto, aparato o máquina que compramos trae su manual de operación.

El ser humano, no; tiene el reto y la tarea de aprender a vivir con dignidad. Para lograrlo tiene que aprender a ser libre, juicioso y justo; le llevará toda la vida. Algunos lo conseguirán; otros malograrán la vida, harán la vida pesada a los compañeros de viaje y serán infelices.

Pienso en las familias de los desaparecidos, secuestrados, ajusticiados, despreciados, descartados; también en las personas que sufren los efectos de la violencia en silencio y no ocupan espacios en los medios ni en pancartas de manifestaciones.

El problema de fondo en todos los males es ético. Por tanto, la urgente necesidad de la ética para ser libres, honestos, juiciosos, justos y solidarios. La ética es el saber que nos ayuda a hacer el bien y a evitar el mal. Es la llave para ser felices en la convivencia de todos los días y ayudar a otros para que lo sean. Así de sencillo.

En tiempos complejos tendemos a complicar las cosas, por tanto, no es fácil encontrar respuestas y soluciones. Hemos inventado sistemas éticos y religiosos para ayudarnos a discernir las soluciones.

Hemos llegado a hacer una larga lista de reglas, mandamientos, enseñanzas, códigos. Todos proponen, defienden, enseñan, protegen un valor humano. Pero...

En tiempos de Jesús existían ya 248 preceptos y 365 prohibiciones que desarrollaban la ley de Dios para ponerla al alcance de todos. ¿No les parece que son demasiadas normas para circular por la vida? Por eso es comprensible la pregunta del fariseo que quiere portarse bien; la vida buena, piensa, con razón, no debe ser tan complicada.

La respuesta de Jesús es contundentemente clara: “Ama a Dios y ama al prójimo como a ti mismo”.

Parece no haber complicaciones. Todos queremos las cosas claras, nos gusta saber a qué atenernos.
Jesús, nuestro salvador, va a lo básico para que seamos felices y ayudemos a otros para que lo sean: amarás, amarás, amarás. Dios y el prójimo. Dios con el prójimo como garantía de autenticidad. Los dos para que entre al banquete de la felicidad un tercero: tú, “como a ti mismo”.

Amar en tiempo de violencias, inseguridades e incertidumbres es la respuesta. Amar con todo y a todos, en tiempos de barbaries y de ébola. No hay otro camino para ser felices.

Cuando la ética se deja acompañar por la fe en Dios la norma se traduce en amor y el amor como la fuente y la motivación de todo comportamiento.

Busco amarlos más por eso los bendigo.

Obispo de la Diócesis de Zacatecas




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