Sunday 04 de December de 2016
»Es el primer impulsor del Museo de Ciencias de la UAZ  

Antonio Villarreal, apasionado por la ciencia 

Melina González      9 Aug 2014 22:30:09

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  • A pesar de la falta de recursos, Antonio Villarreal ha empredido diferentes proyectos para divulgar la ciencia entre los jóvenes. (Oscar Baez) A pesar de la falta de recursos, Antonio Villarreal ha empredido diferentes proyectos para divulgar la ciencia entre los jóvenes. (Oscar Baez)
  • El museo alberga diversas piezas provenientes de Inglaterra y Francia. (Oscar Baez) El museo alberga diversas piezas provenientes de Inglaterra y Francia. (Oscar Baez)
  • Los objetos funcionan manualmente. (Oscar Baez) Los objetos funcionan manualmente. (Oscar Baez)
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Ingeniero de profesión, pero físico de corazón, Antonio Villareal Álvarez es uno de los máximos divulgadores de la ciencia en el estado.

Fundador del Museo de Ciencia de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), también ha sido editor y coeditor de varias revistas universitarias de divulgación científica.

Incluso con un premio de creatividad científica con su nombre, Villareal Álvarez, a más de 30 años de haber iniciado sus múltiples proyectos, aún hoy lucha por que la sociedad se acerque más a este saber humano.

Villarreal Álvarez ostenta la licenciatura de ingeniero Civil por decisión, pero físico y divulgador de la ciencia por pasión; tiene, entre muchos otros méritos, el haber fundado en 1983 el Museo de Ciencias de la máxima casa de estudios.

Con más de 150 objetos provenientes del Gabinete de Física de lo que fue el Instituto de Ciencias, el museo surgió como una exposición temporal para celebrar el 150 aniversario de haberse creado lo que fue el antecedente directo de la UAZ.

Sin embargo, el éxito del museo fue tal que, de ser un proyecto temporal, con 31 años de haberse inaugurado, aún representa uno de los sitios más emblemáticos y de mayor difusión de la ciencia en el estado.

La convocatoria
Villarreal Álvarez recordó que siendo aún estudiante de la carrera de Ingeniería Civil, se enteró de una convocatoria para preparar en la materia de física a jóvenes para que fuesen maestros de preparatorias.

Aseguró que la física siempre le gustó, por lo que entró a la convocatoria; sin embargo, una vez que la capacitación concluyó y al no haber plazas vacantes, se ofreció a los egresados de ese curso que participaran en el proyecto de limpieza de los gabinetes de física de lo que había sido el Instituto de Ciencias.

Tras haber concluido dicho cometido y con un creciente gusto por la física, Villarreal Álvarez refirió que presentó el proyecto de realizar una exposición para celebrar el 150 aniversario de la UAZ, que sería en 1982.

Pese a que no se concluyó la integración de lo que sería el museo en ese año, el proyecto continuó y en 1983 se inauguró el Museo de Ciencias, para lo cual el docente investigador explicó que tuvo que tomar cursos de museografía.

Precisó que en un primer momento, ubicada en un edificio frente al extemplo de San Agustín, la exposición se constituyó con carácter de temporal, pero gracias a la enorme aceptación que tuvo entre los universitarios y el público en general, la exposición se turnó a museo permanente.

Tras esta determinación, se mudaron a la planta baja de Rectoría, sitio donde ha permanecido hasta la fecha; recordó que una vez instalados ahí, en ocasiones les pedían las salas para atender algún evento de las autoridades, por lo que se tenía que desmontar la exposición, hasta que adquirieron vitrinas fijas y desde entonces ya no se volvió a quitar.

Los aparatos, precisó, “en su mayoría son el legado de la colección que el notable zacatecano y científico José Árbol y Bonilla traspasó a lo que era el Instituto de Ciencias” y destacó que todos pueden funcionar, dado que anteriormente su encendido y operación era manual.

Por cuestión de conservación, Villarreal Álvarez detalló que no se les pone en funcionamiento, ya que al ser la mayoría de Inglaterra y Francia, si se llegaran a descomponer, sería difícil obtener las pieza dañadas.

Agregó que otra parte de los objetos fueron donados por las hijas del zacatecano y también notable científico Ángel Ruiseco.

Difusión de la ciencia
Villarreal Álvarez desde siempre supo que en la enseñanza y divulgación de la ciencia radicaría su vida profesional y personal. Además de fundador y coordinador del museo, por más de 15 años fue docente en nivel licenciatura y preparatoria de materias de física y afines.

Sin embargo, empeñado en fomentar el gusto por la ciencia, el investigador emprendió con el paso del tiempo diversos proyectos con dicha finalidad.

Refirió que se creó una revista científica llamada Eureka en la capital zacatecana y, tras su desaparición, se conformó la revista Espejo, también dentro de la UAZ, para dar paso al volante de divulgación científica llamado Esferas concéntricas, el cual aún se distribuye.

Falta de recursos
Explicó que la falta de recursos es el motivo principal por el que los proyectos editoriales no han sobrevivido, situación que lamentó, dado que este medio es importante para vincular a la sociedad con temas científicos.

Además de la difusión mediante impresos, Villarreal Álvarez recordó que los Martes de Ciencia en el Museo de Ciencia, desde hace ya varios años, se realizan conferencias impartidas por investigadores y docentes de la UAZ o de universidades reconocidas del país.

Agregó que cada 15 días, en convenio con la Academia Mexicana de Ciencias, investigadores notables de dicha institución acuden al museo para ofrecer pláticas están abiertas al público.

Admitió que en ocasiones, dependiendo del tema, es muy poca la afluencia o hay llenos totales; recordó que una de las ponencias más gustadas fue la denominada La Física del Basquetbol, así como las de astronomía.

En constante búsqueda por lograr un mayor acercamiento de la gente, principalmente jóvenes y niños a la ciencia y tecnología, desde hace años se crearon los concursos de Creatividad Científica, llamado Ruiseco, y de Investigación Científica, denominado José Árbol y Bonilla.

Existe también un concurso de creatividad científica enfocado para niños que lleva su nombre, Antonio Villareal Álvarez, hecho que no le es de su total agrado, aunque admitió que el concurso en sí es una buena oportunidad para que los niños comiencen a acercarse a estos temas.

Lamentó que en algunos concursos se ha perdido el interés, en parte por el tiempo: “ya no hay tiempo para la creatividad ni ganas; ahora solo entras a internet y ahí encuentras todo, ya no se fomenta que la gente piense, que busque, que innove”.

Otros factores
Agregó que el cambio en los planes de estudios, así como en su metodología, es otro factor que influye en este descenso de interés por la ciencia: “antes uno tenía que aprender y comprender, no solo memorizar, y ahora yo escucho mucho que por competencia y siento que hacen dependientes a los jóvenes de otras herramientas y ya no meramente de ellos mismos y sus habilidades”.

Aseveró que es vital que los niños desde pequeños sean estimulados para que desarrollen su creatividad e ingenio y se vean inmersos en el mundo de la ciencia, ya que de seguir los bajos índices de profesionistas enfocados a estas áreas, México corre el riesgo de tener un atraso tecnológico muy importante.

Al respecto, mencionó que hace mucho tiempo diversos grupos de jóvenes que fomentan la ciencia, mediante clubes, se han encargado de crear talleres para los niños: “de manera gratuita estos jóvenes durante generaciones han difundido la ciencia”.

Refirió que por el momento el grupo Quark en la UAZ goza de reconocimiento internacional por sus acciones a favor de la difusión de la ciencia y año con año acuden a las semanas de la ciencia que organiza a nivel nacional el Consejo Zacatecano de Ciencia, Innovación y Tecnología (Cozcyt).

“Son jóvenes muy dedicados, aunque siento que aquí en Zacatecas han descuidado un poco los talleres, por lo que yo sí los invitaría a que se retomara y se reforzara más la labor de divulgación aquí en Zacatecas”, expresó.

Además del Museo de Ciencias, en el mismo edificio están unas salas dedicadas al arte del Virreinato, que hace falta cuidarlas; resaltó que incluso algunos cuadros fueron restaurados por el artista zacatecano Francisco Goitia.

El ingeniero y físico aseguró que durante su vida no tuvo que realizar sacrificios ni renunciar a nada, ya que todo su trabajo lo ha hecho con entero placer. Villarreal Álvarez admitió que tras haber estudiado un curso de museografía y conservación en el estado de México, a su regreso se le dio la oportunidad de ser el administrador del Teatro Calderón y luego regresó a coordinar el museo.

Para ese entonces, otros funcionarios y administrativos laboraban en el recinto: “hacían muy bien su trabajo, por lo que yo no quise interferir, pero ahora con el tiempo se perdió mucha interacción entre ellos y yo y eso es algo que lamento un poco”.

Apasionado del cine
Apasionado del cine, el notable universitario todos los lunes participa en el noticiario radiofónico Parnaso, en punto de las 9 de la mañana y ofrece sus comentarios respecto al cine, uno de sus hobbies favoritos.
La lectura, en especial la científica, la física y la novela negra o policiaca, también son sus pasatiempos favoritos; admitió que la fotografía llegó a ser una de sus aficiones, pero con la revolución de programas de edición de fotografía “me desilusioné, me cansé de eso y lo dejé de hacer”.




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