Sunday 04 de December de 2016

Apuesta por el atraso

J. Luis Medina Lizalde      20 Aug 2014 21:30:03

A- A A+

Compartir:
El régimen de Porfirio Díaz inició la política antisindical. El nuevo régimen asumió rasgos contradictorios al respecto, al mismo tiempo que plasmó en el artículo 123 de la Constitución una serie de conquistas que en su momento le dieron brillo internacional al Estado mexicano.

Impulsó una política concebida como alianza estratégica en aras de la justicia social que terminó por sofocar el desarrollo de un sindicalismo con los estándares internacionales de la democracia, dando por resultado la condición perpetua de “proletariado sin cabeza” (José Revueltas dixit) a una clase trabajadora indefensa en extremo.

La dictadura porfirista tenía como única respuesta a los reclamos laborales la fuerza bruta; sus sucedáneos, en cambio, desarrollaron la política de entendimiento con los “líderes”, a quienes, a cambio de posiciones políticas y manga ancha para el manejo discrecional de las cuotas sindicales, les encomiendan la tarea de mantener bajo control a los trabajadores.

Pero cuando eso falla, la cárcel, la fuerza bruta y los despidos arbitrarios son los recursos utilizados.

Al viejo estilo
El gobierno de Miguel Alonso no se aparta del estilo dinosáurico en su condición de patrón, al valerse de la aberración estructural de la inserción de la justicia laboral en la esfera del Poder Ejecutivo (y no en el Poder Judicial, como debiera ser), obstaculiza de manera tajante todo esfuerzo por formar sindicatos con un mínimo de independencia en franca violación al estado de derecho.

Un caso de sobra conocido es el de los empleados del gobierno que están en pos de la toma de nota de una organización sindical independiente, integrada por trabajadores que hacen uso de lo que la legalidad pone a su alcance y que topan con pared ante la cerrazón oficial de un gobierno incapaz de respetar la ley como patrón y de hacerla respetar como gobierno.

Eso no desanima a un grupo de trabajadores del Instituto Zacatecano de Educación para Adultos, que decidió hacer valer su libertad de asociación sindical para asumir la defensa de sus legítimos intereses, pues no se resignan a los contratos por honorarios que les priva de las prestaciones de ley y de un retiro mínimamente decoroso después de una vida laboral.

La respuesta patronal es tan cerril como en el caso anterior, pues además de despedir a su principal dirigente, el abogado Marco Ruelas, hay indicios de prefabricación de cargos en su contra mediante la búsqueda de complicidades con proveedores dispuestos a brindar falsos testimonios incriminatorios a cambio de pedidos.

Pronto sabremos si habrá de confirmarse esta versión y si se deciden a sostener ante instancias legales su dicho los proveedores que han alertado al dirigente de dicha intentona.

El estirón que falta
Son cada vez más los que toman conciencia de que lo que los trabajadores no hagan por ellos mismos, nadie lo hará.

Las luchas laborales en Zacatecas brotan principalmente en el sector educativo, con movilizaciones y suspensión de labores de los profesores de telesecundarias, Colegio de Bachilleres del Estado de Zacatecas, la Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas (Utzac), el Movimiento Democrático Magisterial de Zacatecas (MDMZ), los trabajadores de la mina El Coronel, con una huelga que ya cumplió siete años en Sombrerete, etcétera.

No obstante ese panorama, los brotes de insurgencia sindical son episódicos, inmediatistas, con ideas que no trascienden el gremialismo elemental, reactivos e inconexos. Ni siquiera se advierte el establecimiento de vínculos de mutua defensa ante el primitivo autoritarismo oficial.

La ausencia de una agenda común para democratizar la vida sindical es, suponemos, una debilidad temporal. Sin verdaderos sindicatos, el cambio progresista es utopía.

La precariedad de la condición laboral en Zacatecas ha sido señalada por funcionarios nada sospechosos de marxistas leninistas como el delegado de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), Gilberto Zapata Frayre, y por el delegado del IMSS, Javier Cabral Soto. Reportes periodísticos han reseñado la casi esclavitud a la que son sometidos jornaleros agrícolas, principalmente en Fresnillo.

¿Qué pecado pagamos?
El principal argumento del gobierno para atraer inversiones es lo barato de la mano de obra, lo que implica la renuncia a respaldar todo esfuerzo por mejorar el poder adquisitivo de los asalariados en todos los campos, debilitando las expectativas de fortalecimiento del mercado interno y, por ende, de la eventual recuperación de un sector privado que ve cómo se reducen, día tras día, sus márgenes de sobrevivencia.

¿Cómo dejar atrás la mentalidad que nos mantiene en la parte más atrasada del México moderno? ¿Es tan difícil respetar el derecho a la libre sindicalización de los trabajadores? ¿Quién decidió que Zacatecas tiene como destino abastecer de mano de obra barata, materias primas y productos primarios a la parte adelantada de la economía?

Nos encontramos el lunes en El recreo.




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.60
Venta 21.1
€uro
Compra 21.98
Venta 22.48

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad