Wednesday 18 de January de 2017

Breve inventario de abrazos

J. Luis Medina Lizalde      10 Sep 2014 21:00:02

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Sin remedio, Peña Nieto desencadenó involuntariamente la enésima exhibición pública del socialmente muy caído Congreso local, al programar una comida con los gobernadores, quienes para acudir motivaron el adelanto de una hora de la ceremonia del anual monólogo del gobernador, circunstancia que motivó la suspensión de la sesión de diputados programada para escuchar las posturas de las fracciones.

Debido a que la bancada propiedad de Miguel Alonso prefirió romper el quórum para asistir a la costosa e inútil ceremonia, los diputados opositores lucieron reducidos a un papel testimonial y la prensa recogió su indignada reacción, tal como ha venido sucediendo desde hace buen rato sin que las cosas cambien un ápice.

La ciudadanía ha sido inducida a dar altas calificaciones al diputado que logra imagen de “buen gestor” poniendo poca atención a la labor legislativa, pero sobre todo al cumplimiento de una función de primerísima importancia para la sociedad y que consiste en vigilar la buena marcha de la administración, para eso los congresos dividen su trabajo en comisiones y para eso disfrutan los diputados de fuero, para el cumplimiento sin trabas de su tarea de vigilancia. ¿Podrá cumplir la tarea un cuerpo colegiado con una mayoría de integrantes al servicio del que debe vigilar?

Doblemente desaparecidos
Es inadmisible que centenares de familias que resienten la desaparición de un ser querido no existan ni en el discurso oficial. Con tal de hacer valer sus fantasiosos logros en el renglón de la seguridad, MAR no dedica ni una palabra de solidaridad para quienes andan en la desesperada búsqueda de hijas o hermanas o quienes, como sucede con el presidente de la Unión Ganadera en Jerez, han sido desaparecidos este año. Al gobierno no le preocupa el tema ¿a los opositores sí? Tampoco en el discurso opositor es prioridad.

Los intentos de ejercer el derecho a la libre asociación sindical han sido conculcados por el gobierno de Miguel Alonso mediante arbitrarios ceses ordenados o cuando menos consentidos por él. ¿Acaso siente el gobernador que no está obligado a dar cuenta de su conducta a una ciudadanía que espera que su gobernante sea ejemplo de observancia a la legalidad?

La crisis operativa que se presenta en cada obra pública es el elevado costo que paga un gobierno que reparte puestos con fines electorales, la ineptitud alcanza niveles impresionantes cuando vemos las viscisitudes del Parque Ecológico Centenario, de las glorietas y del edificio planeado para servicios forenses. La facultad discrecional para nombrar colaboradores pierde a los gobernantes que no encuentran la diferencia entre gobernar y hacer campaña.

el tiempo que te quede libre, si te es posible dedícalo al PRI (y no al revés)

Los ciudadanos somos inducidos a valorar como se gastan los pesos y centavos como el indicador casi exclusivo de un buen o mal gobierno, a pesar de que los estadistas que admiramos fueron estadistas con poco dinero en las arcas públicas (Juárez, Cárdenas y el insuperado Tata Pachito),la obra política, las decisiones de largo alcance, el legado legislativo y la respuesta a los desafíos coyunturales marcan para bien o para mal a un gobernante de manera más trascendente que las obras suntuosas, eso conduce al modo de emplear su tiempo y en ese sentido podemos consignar dos observaciones:

La primera es que MAR no atiende personalmente a la ciudadanía y prefiere delegar en terceros el trato de asuntos que suscitan inconformidad, lo que no deja de ser paradójico cuando los funcionarios declarantes, cada medida que toman, cada paso que dan, lo anuncian en los medios de comunicación como instrucción del “señor gobernador”; de ese modo, las distorsiones, omisiones y subjetividades de sus funcionarios son más determinantes en sus decisiones que la información que se obtiene mediante el contacto directo.

La otra observación consiste en la percepción extendida de que pierde el tiempo en asuntos frívolos e intrascendentes.

La construcción de la gobernabilidad es tarea diaria a la que no se le da cumplimiento desde la lejanía, la represión política es respuesta de rebasados, de políticamente impotentes, de imprevisores y de aislados. Si el gobernador le dedicara menos tiempo a sus aduladores y le diera su lugar a la ciudadanía demandante su gobierno sería más gobierno.

La represión es respuesta política de rebasados e imprevisores, el empleo de la fuerza pública contra la disidencia es confesión de fracaso, la pretensión de imponer regulaciones a las manifestaciones describen una mentalidad arcaica y está llamada a fracasar porque Zacatecas ya tiene población cívicamente plena. ¿Seremos capaces de superar tanto atraso político? Es cosa de perseverar.

Nos encontramos el lunes en El recreo.




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