Friday 02 de December de 2016
»Diariamente se entregan mil 67 alimentos a personas vulnerables 

Buen Provecho, programa que “cocina” sonrisas

Yuzmida Tapia      12 Aug 2014 22:30:03

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  • Los beneficiarios, siempre agradecidos por el apoyo alimentario. (Oscar Baez) Los beneficiarios, siempre agradecidos por el apoyo alimentario. (Oscar Baez)
  • Los repartidores por lo regular llegan puntuales a entregar la comida. (Oscar Baez) Los repartidores por lo regular llegan puntuales a entregar la comida. (Oscar Baez)
  • En la cocina impera el orden. (Oscar Baez) En la cocina impera el orden. (Oscar Baez)
  • Los menús son cambiados cada semana. (Oscar Baez) Los menús son cambiados cada semana. (Oscar Baez)
  • En promedio se entregan 20 comidas por viaje. (Oscar Baez) En promedio se entregan 20 comidas por viaje. (Oscar Baez)
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A pocos metros de distancia ya se percibe el aroma que emana del comedor donde se preparan los mil 67 alimentos que se entregan diariamente a personas con discapacidad y adultos mayores que integran el programa Buen Provecho.

Desde temprana hora se reúnen los 10 cocineros. Para comenzar un nuevo día, platican, ríen y si tienen problemas, los externan a sus compañeros, quienes brindan un consejo que eleve su ánimo para que tengan un bonito día, pues la labor en la cocina es un arduo trabajo.

Cubiertos por aquí, frutas y verduras por allá, aceite crepitando y el sonido que produce el exprimir de naranjas y limones es el escenario diario que viven los cocineros que portan su uniforme, previamente desinfectado para evitar que los alimentos se contaminen.

“La cocina es mi pasión, es mi vida, es todo; lo que hago lo hago con cariño y esmero”, dijo Nicolás Aguayo Carrillo, subchef.

Diariamente, el equipo de trabajo revisa lo que corresponde al día; desde las 8 de la mañana verifican que su área esté limpia y revisan lo que harán, aunque desde el día anterior prevén la labor de la siguiente jornada.

Nicolás, Antonio, Luis y Miguel pican las verduras, hacen la sopa, cocinan el arroz y los guisos fuertes; primero preparan los caldos, luego el guisado, posteriormente las guarniciones y al final, el postre.

Cuando está lista la comida, son ellos los primeros en degustar los alimentos, pues es importante probar la comida antes de que llegue a la mesa de quien lo necesita.

Desde el día anterior, Hilda selecciona el sabor del agua y en ocasiones en la mañana ya tiene licuada la fruta para prepararla, por lo que solo resta incorporar los ingredientes para dar salida a los 285 litros de agua de sabor que diariamente se reparten.

Hilda trata de no repetir los sabores: a veces hace agua de melón, otras veces de Jamaica, luego de limón. La de horchata es la que gusta más en la cocina, pero la mejor es “la de pepino con limón, que ha tenido mucho éxito”, dice con orgullo: “lo que me gusta es que sea fresco y de calidad; huelo, pruebo y saboreo para que se vaya lo mejor posible”.

Como algunos de los beneficiarios requieren de alimentación especial, la nutrióloga Karen Santibáñez organizó tres dietas especiales. La dieta 1 va sin carne roja, puede llevar pollo o pescado; la dieta 2 no lleva nada de sal y la dieta 3 contiene alimentos blandos, como papillas (solo había una persona en esta dieta, pero lamentablemente el beneficiario ya falleció).

El personal
Nicolás tiene gran experiencia, lleva 20 años desempeñando su labor en la cocina y ha trabajado en restaurantes de Guadalajara, Aguascalientes, Monterrey, Chihuahua y ahora en Zacatecas. “Empecé lavando loza, luego ayudante de preparación, posteriormente ayudante de mesa fría, después de mesa caliente, carnicero, preparaciones, cocinero a, b y c y ahora soy subchef”, dice con orgullo.

En la labor que realiza en el programa Buen Provecho, lo más arduo es preparar los alimentos o cuando se juntan las 13 motos que reparten la comida a los hogares.


Para dar variedad en el menú, cada 28 días se agregan cinco platillos nuevos; así que cada lunes acuden al Mercado de Abastos para compran los alimentos frescos en relación con el menú de la semana, los cuales se conforman de 140 kilos de carne, ya sea de cerdo, pollo, pescado o res y variedad de frutas y verduras de 80 a 130 kilos por cada elemento que se requiera.

Para tener los alimentos más frescos, la tortilla, el pan y el agua se compran en locales cercanos al comedor, que está en la colonia Caminera.

Los beneficiarios
Germán Jiménez, beneficiario de 56 años, espera con ansias la comida que diario preparan estos empleados con empeño; como él no puede trabajar porque hace unas semanas lo operaron del oído, afirma que es una ayuda muy significativa.

Ricardo Badillo, otro beneficiario, dice que lo que más le gusta “es el pescadito” y por fortuna hoy prepararon pescado rebozado sobre una cama de ensalada de col con lechuga, zanahoria y pasas, acompañado de arroz y frijoles; todo lo degusta con placer en compañía de su agua de jamaica.

Para llegar a todas esas personas que esperan los alimentos, los 13 repartidores, que en promedio realizan cinco viajes para entregar en sus manos el delicioso menú del día, se muestran conformes porque es “de sorprenderse porque son personas que realmente necesitan la ayuda”, comentó Manuel Muñoz Román, repartidor.

“Cuando les entrego la comida me agradecen y me llenan de bendiciones todas las personas y se siente muy padre”, por ello, tratan de que la entrega sea en tiempo y forma, pues realizan en promedio cinco viajes y en cada uno entregan 20 comidas, que incluyen arroz, frijoles, sopa, ensalada, guisado, agua de sabor, tortillas y postre.

María del Carmen Trejo Sifuentes, de 65 años, se muestra muy agradecida con el programa, pues ella vive con sus dos hermanas: una de 60 y otra de 52 años, que tienen la enfermedad de ataxia muscular, que se traduce en debilidad y falta de coordinación y su enfermedad degenerativa no les permite hacer nada.

“Se les están muriendo los nervios en todo el cuerpo, para mí es imposible dejarlas solas, dependen de mí; nos traen el apoyo a las tres, nos sacan de muchos apuros”. A ellas les gusta la comida: “le damos gracias a Dios que tenemos este apoyo”, expresa María del Carmen.

José Luis Rivero, gerente regional de Sistemas Integrales de Servicios de Comedor (SISC) y chef, dirige a las 24 personas que conforman el equipo de trabajo del programa. Dice que se preparan dietas especiales y si se inscribe alguien que no pueda comer ciertos alimentos, la nutrióloga se encarga de indicar un menú ideal para la alimentación adecuada.

Salomón Pendleton se siente orgulloso de coordinar el programa Buen Provecho, pues desde el 2 de abril que arrancó, con una inversión de 8 millones de pesos y que posteriormente el gobernador Miguel Alonso aportó 8 millones más, le llena de gratitud ayudar a tantas personas.




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