Tuesday 24 de January de 2017

Colosio y Punto Final

Pablo Torres Corpus      25 Mar 2014 22:10:06

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Al cumplirse 20 años del asesinato del Luis Donaldo Colosio Murrieta en 2014 se recordó con mayor fuerza el aniversario.

Se celebraron eventos, se dedican artículos, columnas y discursos, muchos discursos al político sonorense.

Seguí con atención lo escrito y dicho en este aniversario y descubro con cierto recelo cómo se empieza a dejar de recordar con afecto y respeto al hombre para alabar con desmesura a un “héroe perfecto”.
La mayoría de las referencias a Luis Donaldo son de alabanza y en casos de devoción atribuyéndole todas las virtudes humanas y de repente, hasta las imposibles de encarnar.

Es casi suicidio político y motivo de marginación social sí al recordar a Colosio alguien menciona algún error o crítica y es eso lo que me preocupa, que se pretenda engrandecer a niveles de deidad la figura de un hombre excepcional.

Preocupa que al recordarle no se propicie el debate o la acción, sino la devoción sin duda ni mancha, que se busque hacer de la memoria dogma, algo que iría contra ese pragmatismo y constante acción que hicieron de Colosio un político de altos vuelos.

Luis Donaldo Colosio fue un hombre con muchos atributos de los que todos hablan y recordamos, pero también con errores y omisiones.

Es obvio que se recuerde y reconozca su inteligencia, su pragmatismo, sentido común y entendimiento de los tiempos, pero también, esos atributos fueron los que los acercaron a lo que ahora son sus incontables “pecados”: el haberse ganado el aprecio y admiración de Carlos Salinas, que lo hizo su pupilo, su amigo y la encarnación de su político ideal.

No me gusta imaginar a Colosio como un hombre perfecto, sin errores ni pecados. Esos hombres no existen, desconfío de lo que no es y se pretende ser.

Prefiero a Colosio, el leal y eficiente colaborador de Salinas que al santo que suponen en seis años cambiaría por completo a México y los mexicanos.

En cada discurso se habla de Colosio como un demócrata, como liberal y hombre sencillo, paradójicamente ninguno de esos adjetivos encajan con el tratamiento de inmaculado que se le pretende dar.

Y que no haya suspicacias, milito en el PRI, siendo aún niño me apasionaba “apoyar” a Colosio; que él fuera economista influyó para que yo decidiera mi carrera, no soy anticolosista. Simplemente prefiero a Colosio el hombre que a base de esfuerzo logró estudiar y triunfar. Prefiero a Colosio de carne y hueso.

Punto Final
Felicidades a la doctora Leticia Catalina Soto Acosta.
 




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