Saturday 10 de December de 2016

 Édgar Tamayo, un caso paradigmático Sergio García Castañeda

Sergio García Castañeda      27 Jan 2014 20:10:07

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Con la ejecución de Édgar Tamayo ha quedado demostrado, que el grado de civilización de una nación, no depende del reconocimiento a los derechos humanos, ni del avance democrático, ni del respeto a la norma internacional, sino de la fuerza irracional para aplicar la muerte.

México como otras naciones del mundo, siguen siendo víctimas y siervos leales a las decisiones absolutistas y arbitrarias de un país policiaco que impone su voluntad por encima de cualquier organismo internacional, sin que sus actos se ajusten a un proceso legal.

Es claro que EU violo sin remordimiento alguno el estatuto de la Corte Internacional de Justicia que establece en su artículo 94 que cada miembro de la ONU se compromete a cumplir la decisión de la Corte Internacional en todo litigio que sea parte.

México le ganó a EU una controversia en el 2004, en el mencionado “Caso Avena” en donde la Corte Internacional de justicia falló a favor de México en el sentido de que EU debería de proporcionar a los 51 reos, entre ellos se encontraba Édgar Tamayo un “debido Proceso”.

Estados Unidos infringió esta disposición al negarles a Édgar Tamayo y a los otros 50 mexicanos el acceso o el derecho de ponerlos a disposición de la oficina consular de México.

Esto significa que cuando una persona, en el caso de México que cometa un delito en cualquier país, o bien en este caso en EU tiene derecho a que se le ponga a disposición ante las oficinas consulares de México. Este asunto fue lo que alegó la Cassez para ser absuelta.

EU desacató esta sentencia de la Corte Internacional de Justicia, violando con ello los artículos 35 y 36 de la Convención de Viena, que entre otras cosas dice que cuando un reo haya cometido algún delito en el extranjero se pondrá a disposición ante la oficina consular.

Puede darse el caso que EU haya fijado una reserva interpretativa o no haya ratificado alguna disposición sobre la Convención de Viena relativa a la relaciones consulares para no acatar la resolución de la Corte Internacional de Justicia.

Sin embargo hizo quedar muy mal al derecho internacional en materia de derechos humanos al aplicar la pena de muerte como una medida ejemplar para disminuir el alto índice de homicidios en aquel país. Lo que ganó fue el repudio de la comunidad internacional.

Los derechos humanos en la escala internacional se vieron vilipendiados con la muerte de Tamayo por un país que vive entre la barbarie y la inmoralidad.

El mundo no puede estar a merced del odio y de la discriminación, y ser rehén de una nación que no tiene ningún respeto por la vida.


 




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