Thursday 08 de December de 2016

Las paradojas de la ciencia y de Dr. House

Elizabeth Sánchez Garay      25 Sep 2014 21:30:32

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Por motivos académicos, en los últimos meses he analizado las narraciones de las industrias culturales cuyas temáticas están orientadas al mundo de los hospitales y de las intervenciones médicas, las cuales ofrecen una valiosa información, no solo sobre una biopolítica que se dilata cada vez más en el mundo actual, sino la manera en que se difunde la perspectiva negativa del cuerpo maltrecho en nuestras sociedades.

Por ejemplo, en este tipo de seriales los enfermos casi siempre aparecen como personajes secundarios, mientras los protagonistas son los heroicos médicos que con su saber especializado cumplen la importante función social de componer la maquinaria humana dañada y maltrecha.

La única serie que, desde mi perspectiva, trastoca esa idílica visión de los galenos es Dr. House, pues si bien Gregory House -jefe del Departamento de Medicina de Diagnóstico de un hospital de Nueva Jersey- aparece como el protagonista de la historia, este personaje muestra graves problemas de personalidad, dependencia a fármacos, limitaciones corpóreas y dificultad para relacionarse con el mundo externo.

Este aspecto es, quizá, la aportación más interesante del programa, por las posibilidades que brinda el recurso irónico de presentar un personaje central -que debiese ser perfecto, como simbolización de la racionalidad científica- con una multiplicidad de matices y claros-oscuros, de tal forma que las paradojas del protagonista reflejan también las paradojas de la ciencia misma.

Además, el programa también muestra la mercantilización de la enfermedad, la forma en que se experimenta con los cuerpos dañados al margen de cuestiones éticas o la visualización del paciente como un organismo anónimo.

Es una lástima que Dr. House haya concluido, aunque afortunadamente ahora es posible ver de nuevo la serie, gracias a empresas de internet que ofrecen seriales que ya no están al aire.

Al realizar este ejercicio, he comprobado que este programa televisivo, estrenado en 2004 y cuya última transmisión fue en 2012, no ha perdido un ápice de actualidad, debido a que no ha perdido vigencia la concepción del cuerpo-objeto en el mundo de los hospitales, como ya lo había analizado Michel Foucault.

Así, la constante es la serie es mostrar una doble percepción: del médico que de neurótica manera trabaja para sanar el cuerpo al margen de la persona, por un lado, y de la paciente que busca la integridad de su cuerpo y su persona, por otro. Ésta es, tal vez, una de las lecciones más importantes de Dr. House, como constancia de que la ciencia médica y el ser individual caminan por horizontes distintos.
Es altamente recomendable repasar esta incisiva serie creada por David Share y protagonizada por Hugh Laurie.

Miembro del SNI




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