Wednesday 07 de December de 2016

Sereno moreno y Punto Final

Pablo Torres Corpus      16 Sep 2014 21:30:09

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Nota: el siguiente texto NO es filosófico, inspiracional o histórico.

Tengo varias semanas sin poder engancharme con algún libro, sin entusiasmarme con alguna recomendación, esto me llevó a recorrer las librerías disponibles en busca de ese anhelado click.

Al fin del recorrido lo único que conseguí fue sorprenderme por la gran cantidad de libros que existen para alcanzar la felicidad permanente.

Dentro de la “felicitografía” hay de todo tipo de textos, desde los recetarios o manuales hasta las novelas inspiradoras pasando por las biografías o los tratados, pero todos tienen el mismo fin: ayudar, guiar o inducir a una vida de felicidad permanente.

No tengo ni idea cuándo la felicidad se ubicó como el único fin en la vida, cuyo sentido solo se justifica cuando se busca la felicidad y mejor aún, cuando se encuentra.

Paradójicamente esa arraigada idea de que se debe ser feliz siempre es lo que ha hecho infelices a millones de personas que se frustran por no ser felices siempre.

Y esa frustración la mantiene vigente la industria profelicidad; el que la felicidad permanente sea algo inalcanzable hace inagotables esos remedios, recetas o manuales para obtenerla.

En medio de esa aspiración a la felicidad sempiterna, pocas veces nos detenemos a pensar que la felicidad es como la tristeza, la ira, la lujuria o la genialidad, son estados pasajeros y alterados del carácter, espíritu o química cerebral.

Claro que hay personas que por diversos motivos alcanzan un estado de felicidad más largo que el resto a veces casi permanente, pero aceptémoslo son los menos para la gran mayoría de nosotros la felicidad es transitoria como los demás sentimientos o emociones.

Dada nuestra naturaleza sería más práctico y “feliz” aspirar a ser serenos en lugar de ser felices; ya que una vez que pasa la felicidad, coraje o sentimiento volvemos a nuestra base emotiva y si no hay claridad o serenidad al regresar a este estado empiezan las frustraciones.

Desde la serenidad podemos aceptar, disfrutar y apreciar más los momentos de excitación emocional como lo es la felicidad o deseo incluso el coraje.

Por eso hoy es más difícil ser sereno que ser feliz; para tener episodios de felicidad bastan estimulantes, para estar serenos no requerimos estimulación, sino lo contrario, desapego, reposo, contemplación.
Imagine una semana en la que en lugar de buscar felicidad busquemos serenidad.

(Sigo sin entender cómo no han explotado la industria de la serenidad).

Punto Final
Los informes a veces son como graduaciones, no importan los méritos sino la banda que toque.




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